Hijo del gobernador militar Mariano Alonso. Realiza los estudios de bachillerato en su ciudad natal, para posteriormente trasladarse a la Universidad Central. En 1918, habiendo iniciado sus estudios de Ciencias Naturales, es nombrado jefe del puesto de desinfección de Ciudad Real, con motivo de la gran epidemia de ese año. Licenciado en Ciencias Naturales en 1924 por la Universidad Central de Madrid. En 1925 ocupa la plaza de auxiliar de bacteriología de la Estación de Patología vegetal del Parque de la Florida, integrado en el Instituto Agrícola Alfonso XII de Madrid.
Catedrático de Agricultura en el Instituto de Vigo en el curso 1928-29. Encargado de la estación meteorológica de Vigo. Trasladado por oposición, al Instituto de Enseñanza Media Columela de Cádiz desde 1931. En 1932 es nombrado auxiliar de la cátedra de Biología de la Facultad de Medicina de Cádiz. Realiza viajes vacacionales de índole familiar, a Ciudad Real, de suerte que en julio de 1936 –sublevación del ejército africano e inicio de la Guerra Civil– le sorprende en su ciudad natal, en la que permanecerá entre 1936 a 1939. Dada la imposibilidad de viajar desde Ciudad Real (zona republicana) a Cádiz (zona nacional) en plena Guerra Civil, permanece estos años en Ciudad Real, donde es nombrado director del Instituto de Segunda Enseñanza y donde las largas jornadas libres le permiten interesarse –estudiar y profundizar– por aspectos de la vida local y provincial, que irán llenando sus posteriores escritos sobre estas cuestiones, ajenas a su campo profesional habitual.
Su obra periodística y de divulgación se publica en Ciudad Real, en La Tribuna, El Labriego, Vida Manchega y El Pueblo Manchego, hasta 1936, en que desaparecen estas cabeceras. En Vigo lo hace en El Faro de Vigo, y en Cádiz en el órgano del instituto, Columela. Iniciando desde 1943 sus colaboraciones con el diario de Ciudad Real, Lanza, que sólo concluirán con su muerte en 1963. También lo hace con el mensual de Tomelloso Albores de Espíritu y en otras revistas provinciales de menor presencia. Sus trabajos en Lanza, a lo largo de los veinte años citados, componen una fuente de datos documentales y un abono relevante de cuadros pintorescos y costumbristas en defensa de la ciudad que comienza a transformarse y que Alonso trata de encauzar y rectificar desde una crítica formal, que va ganando en intensidad con el paso de los años. Escritos que solía acompañar en su publicación final, con fotos –y en ocasiones con dibujos elementales de personajes y paisajes– de su autoría que llegan a componer en los diferentes cuadernos y álbumes recuperados una verdadera crónica de las transformaciones en curso en el tramo temporal de 1955 –Centenario de la fundación de la ciudad– y 1963 –muerte de Alonso y vísperas de los XXV Años de Paz.
Las fotografías de Julián Alonso –a las que se dedica de forma creciente– no sólo están referidas a Ciudad Real sino a Cádiz, Galicia y a los distintos viajes que solía realizar y que acababan integrando un complejo de álbumes, ornamentados por él mismo y dispuestos con diferentes comentarios personales. Algunos de ellos están depositados en el Archivo de la Diputación de Ciudad Real, tras el largo episodio de gestión del denominado Legado Julián Alonso, constituido por los elementos supervivientes a las diferentes vicisitudes de su biblioteca y archivo personal. En otras ocasiones, acompañaba esos textos ciudadanos con dibujos y pinturas menores de claro ingenuismo, faceta que solía utilizar igualmente, para describir el mundo vegetal y sus capturas botánicas.
Estos trabajos de desvelo ciudadano y urbano irán dando forma a series de trabajos que comienzan a contar con una estructura articulada. Ya no son piezas sueltas de un devocionario sentimental, sino recorridos articulados que versan sobre El callejero floral, Las Plazas de Ciudad Real, las Puertas de la ciudad. Y, sobre todo, sus batallas patrimoniales en unión de Emilio Bernabéu, –cronista compartido con Alonso–, quien acabará acompañándole, finalmente, en el nombramiento como Cronista Oficial de la Ciudad, en 1954, merced al esfuerzo desplegado por Francisco García Pavón en la tarea de que ambos fueran nombrados como tales cronistas. Batallas ciudadanas y patrimoniales, en defensa de la pervivencia del Torreón del Alcázar y de la Casa de la Torrecilla, van alejando a Alonso del sanedrín cultural del momento y de la Comisión Provincial de Monumentos.
Pese a la distancia de su puesto de trabajo, Alonso mantiene una relación fluida on su ciudad natal, a través de sus colaboraciones periodísticas ya citadas antes que se plasman en el diario Lanza, la revista Albores de Espíritu y que merecerían una edición crítica.
Publicaciones de Julián Alonso:
- “El gusano de las azufaifas”, Boletín de patología vegetal de Madrid (1927).
- “Las enfermedades criptogámicas en la escuela”, Revista de Escuelas Normales (1927).
- Notas prácticas sobre técnica microbiológica aplicada a la Fitopatología (1927).
- Breve excursión a las Lagunas de Ruidera (1928).
- Notas practicas sobre técnica microbiológica aplicada a fitopatología, 1928.
- “Una caja de siembra útil en todo laboratorio de Microbiología”, Boletín de experiencia agronómicas y forestales (1929).
- Datos sobre los enemigos de las plantas cultivadas en Galicia. 1930.
- Contribución al estudio de las hojas del pinus-pinaster (1950).
- Geología de la provincia de Cádiz (1954).
- Excursión por el norte de la provincia de Ciudad Real (1955).
- Pregón de Semana Santa de Ciudad Real (1956).
- Partidas de bautismo de Mutis y Macpherson, naturalistas (1958).
Bibliografía:
- García Pavón F., “Dos cronistas sin título”, Lanza, Ciudad Real (17-8-1954).
- García Pavón F., “Dos cronistas con título”, Lanza, Ciudad Real (1-10-1954).
- Ruíz Peco J. (1963). Glosa a una labor literaria. Lanza, 21 junio.
- Ballester A., “Cronistas de la ciudad”, Lanza, Ciudad Real (14-8-1963).
- Pérez Fernández F., “La ciudad sin cronista”, Boletín Información Municipal, Ciudad Real, nº 10 (1963).
- Rivero Serrano J., “Las piedras de la memoria:1962, la ciudad de Alonso entres toques”, Miciudadreal (13-1-2015).
- Rivero Serrano J., “Las piedras de la memoria (2)”, Miciudadreal (23-1-2015).
- Rivero Serrano J., “Las piedras de la memoria (14)”, Miciudadreal (28-6-2016).
- Segura J. M., Ciudad Real en la pluma de cinco cronistas, Ciudad Real, BAM, 2016.
- Rivero Serrano J., “La casa de Alonso, la ciudad del cronista”, En Aquí nunca pasó nada. Ciudad Real entre líneas (SS. XIII a XXI), Ciudad Real, Serendipia, 2025.
