Nació en Huerta de Valdecarábanos (Toledo) el 31 de marzo de 1834 en el seno de una familia humilde y durante su infancia ayudó a su padre como pastor. Realizó sus estudios de Latinidad y Humanidades en el Convento-Colegio de Santo Domingo de Ocaña, el cual destinado a la formación de misioneros para Extremo Oriente, se les permitió mantener abierto tras los decretos de exclaustración. Allí realizó su año de noviciado, concluido el cual hizo su profesión religiosa el 16 de diciembre de 1855. Siendo todavía corista teólogo embarcó para la misión en Filipinas el 5 de marzo de 1860, llegando a Manila en 30 de junio. Allí completó sus estudios y fue ordenado sacerdote (1861).
El primer encargo que recibió fue el de asistente al maestro de novicios y luego vicario en el santuario de San Juan del Monte, en Manila, de donde pasó después a la parroquia de San Carlos, en la provincia de Pangasinán. En el capítulo provincial de noviembre de 1863 fue elegido para formar parte de la misión en Tonkín, en la Indochina francesa. A primeros de 1864 partió de Manila hacia Hong Kong. El 6 de junio llegó a su destino en Tonkín, tras haber pasado por Macao, y comenzó de inmediato a estudiar la lengua del país.
La misión de Tonkín se encontraba dividida en tres Vicariatos (Oriental, Central y Occidental) y había sido encomendada a los dominicos por la Congregación de Propaganda Fide, en exclusiva, en 1761. Pese a su juventud -contaba con poco más de 30 años- fray Bernabé fue nombrado vicario apostólico del Vicariato Oriental el 9 de septiembre de 1864, con el título episcopal de Biblios y fue consagrado el 16 de abril de 1865 en Phu-Nhai. El Vicariato Central era el menor de los tres, pero el que contaba con mayor número de cristianos y acababa de salir de una terrible persecución religiosa que había costado la vida al Vicario Apostólico, misioneros dominicos, catequistas y numerosos seglares. Así pues, la primera tarea a la que debía entregarse el nuevo obispo-vicario era a la reconstrucción de la Iglesia. Agotado por los trabajos, presentó su renuncia en noviembre de 1879 y regresó a Manila, al convento de Santo Domingo, donde murió el 20 de octubre de 1899.
Fray Bernabé fue uno de los tres obispos que el 7 de diciembre de 1879 consagró la catedral de Manila, reedificada tras su destrucción por el terremoto del 3 de junio de 1863, como dio cuenta La Ilustración Española y Americana (15 de marzo de 1880). En octubre de 1890, desde Manila, envió diversos objetos a su pueblo, entre ellos una imagen de marfil del Niño Jesús de la Pasión, un rico manto para la Virgen del Rosario de Pastores, patrona de Huerta de Valdecarábanos, y diversos ornamentos litúrgicos (capa, casulla y dalmáticas). Tiene dedicada en su pueblo natal la plaza inmediata a la iglesia.
Bibliografía:
- Los Dominicos en el Extremo Oriente. Provincia del Santísimo Rosario de Filipinas, Barcelona, Seix Barral, 1916, p. 312.
- FERNÁNDEZ COLLADO, Ángel, Obispos de la provincia de Toledo, 1500-2000, Toledo, Instituto Teológico San Ildefonso, 2000, p. 173-174.
- GUITARTE IZQUIERDO, Vidal, Episcopologio Español (1700-1867), Castellón de la Plana, 1992, pp. 171-172.