Rozalén Parra, Cristóbal

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Cristóbal Rozalén Parra
Balazote (Albacete).
1944 -
Albacete.
2022.
Sacerdote secularizado; empleado de seguros; político.

Cristóbal Rozalén Parra es una figura conocida en Castilla La Mancha por sus años de entrega al sacerdocio y más tarde por su vinculación y contribución a la política en el Partido Socialista Obrero Español. Fue destacado su trabajo en el equipo de José Bono durante su presidencia en la Región (seis legislaturas) y su etapa en el Ministerio de Defensa. Su última vinculación institucional fue en las Cortes de Castilla-La Mancha bajo la presidencia de Francisco Pardo Piqueras.

Nació el 1 de agosto de 1944 en Balazote (Albacete). Falleció el 17 de febrero de 2022, en Albacete, de manera repentina a causa de un derrame cerebral. Certifica su muerte su amigo el Doctor Narro.

Familia e infancia

Cristóbal nació en el seno de una familia trabajadora, humilde y modesta. Hijo de Francisco Rozalén Villada, jornalero de profesión y de Ángeles Parra García, modista. Hermano de Clotilde, la primogénita, nacida el 26 de octubre de 1936.

El contexto histórico y social de su familia condicionaron a Cristóbal desde temprana edad, forjándose una personalidad que se nutre del ejemplo de sus padres: austeridad, sacrificio, servicio a los demás, constancia, paciencia, sobriedad, sencillez, nobleza…

Su padre, Francisco, formó parte de la 43 División del bando republicano como camillero en la Guerra Civil española. Sobrevivió y regresó como derrotado a casa, tras un periplo de tres años conociendo en primera persona los horrores de la guerra: La muerte de compañeros, la incertidumbre en cada batalla, los bombardeos, la escasez de víveres, el frío, la huida a Francia o los trabajos forzados en los campos de concentración. A pesar del sufrimiento siempre se le recordaba por su ironía, picardía y su gran sentido del humor. La madre de Cristóbal era tradicional, prudente, creyente y practicante. Quienes la conocieron afirman que era práctica, lista y resolutiva.

Sacerdocio

Cristóbal fue una persona con marcada espiritualidad y sintió, muy joven, la llamada al sacerdocio. A pronta edad entró en el Seminario menor de Hellín y siguió su formación más tarde en el Seminario de Albacete. Como anécdota cabe mencionar la coincidencia como compañero de formación seminarista con el prestigioso cineasta José Luis Cuerda. Una familia con recursos, empleadores de su padre como jornalero en la finca de los Ochando, tuvieron la generosidad de asumir el coste íntegro de sus estudios eclesiásticos.

Su primera misa la ofició en su pueblo natal. Ejerció como sacerdote en varias parroquias de la provincia de Albacete. Sus destinos fueron Balazote, Peñas de San Pedro, Pozohondo, Las Navas, Socovos, Elche de la Sierra, Férez y Letur.

Como sacerdote de aquella época, no sólo cuidaba la fe y el espíritu de los fieles, sino que dinamizaba la vida social y cultural. Organizaba obras de teatro para los jóvenes, el coro de la Iglesia, las ligas de fútbol entre municipios, incluso viajaba para vendimiar, como uno más, al sur de Francia, para comprobar y supervisar las condiciones laborales de quienes emigraban.

Amor

En Letur se enamoró de Angelita (María Ángeles Ortuño Tomás), la mayor de seis hermanos, hija de “la Ángeles de los dulces” y “Pepín”. Por evidente imposibilidad, Cristóbal se vio obligado a secularizarse aunque nunca abandonó su vocación.

Por un tiempo, la pareja decidió tomar distancia del lugar donde se conocieron. Guadalajara fue su primer destino como pareja. Allí residieron cerca de tres años. Celebraron el amor en una cálida y multitudinaria eucaristía en Torrejón de Ardoz el 21 de marzo de 1980. Años más tarde llegaría, por fin, la dispensa papal, declarando oficialmente a la pareja como matrimonio católico, no sólo civil.

Primer trabajo, formación y evolución familiar y profesional

La nueva familia se mudó a vivir a Alcalá de Henares (Madrid). Allí trabajó durante cinco años en la compañía de seguros La Estrella, llegando al puesto de director. Compaginaba su trabajo con estudios: se graduó en Relaciones Laborales por la Universidad de Murcia y se licenció en Derecho por la Universidad de Alcalá de Henares en 1984.

Cristóbal demostró su esfuerzo y perseverancia, su debilidad por los libros y el enriquecimiento intelectual, con cuatro carreras (incluyendo Teología y Filosofía en el seminario) a sus cuarenta años de edad. Le apasionaba y dominaba con destreza el Latín.

Con fuertes convicciones por la justicia social, huía de cualquier decisión de carácter materialista. Repetía “si no vives como piensas, terminarás pensando como vives”. Culto pero sencillo, humilde con todos, en especial con los más desfavorecidos. Angelita renunció a su propia progresión e independencia profesional, declinando su ocupación por el cuidado en exclusiva del hogar familiar y de los hijos.

Adiós a sus padres

El 5 de enero de 1980, a los 67 años, fallece por infarto su querido padre. El 5 de noviembre de 1983, la madre de Cristóbal, falleció con 68 años muy deteriorada su salud a consecuencia del párkinson. Con 39 años, Cristóbal quedaría huérfano de sus progenitores.

Bienvenido a sus hijos

El 5 de febrero de 1981 nació el primer hijo de la pareja, Francisco Rozalén Ortuño. Actualmente dedicado a la abogacía. Cinco años más tarde, el 12 de junio de 1986 nació su segunda hija, María Ángeles Rozalén Ortuño, popular cantautora conocida artísticamente como Rozalén.

Llega la política

Casualidades del destino, Cristóbal Rozalén y José Bono se conocieron. Cristóbal pidió la excedencia en su trabajo porque su dedicación a la política se suponía temporal. Se la concedieron. Nunca más regreso a su antiguo puesto de trabajo. José Bono habla así de Cristóbal: “Cristóbal Rozalén es un tipo formidable. Un Sancho Panza de la sabiduría terrena. Listo, como él solo. Un sacerdote sencillo, que aparcó los hábitos, pero nada más. Creció en el respeto a la Iglesia incluso cuando en su casa entró Angelita, para darle hijos y otro cariño, complementario con el divino. Respetuoso, cercano, dicharachero, de una campechanía astuta e inteligente. Siempre lo tengo a mi lado. Paga mis desahogos y refuerza permanentemente mi toma de tierra. Para otros pagos es más remolón. Es amigo de obispos, religiosas y sacerdotes de la región. Como asesor de la Presidencia, tiene una extraordinaria capacidad de proximidad con la gente sencilla sin la cual la política no merecería la pena. Sin embargo, también le admiran y valoran los poderosos. En una ocasión, tras la visita a Piedrabuena, el alcalde se despidió diciéndome: “Pepe, ¿crees que se irá contento de la visita al pueblo don Cristóbal? Pues eso, don Cristóbal Rozalén” (Les voy a contar, Editorial Planeta, 2012, p. 230).

Con la entrada en política, la familia regresa a Castilla-La Mancha y se instalan en Albacete. Vivirán muchos años en la calle Doctor Ferrán, en un pequeño piso de 70 metros cuadrados, tercero y sin ascensor. Cristóbal marcharía a Toledo de lunes a viernes. En Toledo, su trabajo consistía en atender a cualquier persona y preparar los viajes del presidente por la Región. A su hijo mayor, Cristóbal le confesaría años más tarde que “de Castilla-La Mancha sólo me han quedado algunas aldeas de Guadalajara por conocer, por visitar, del resto de la Región, es difícil que no los haya visitado sus pueblos en varias ocasiones”. Castilla-La Mancha tiene 919 pueblos entre sus cinco provincias. Cristóbal dedicó mucho tiempo a las carreteras de regionales. Incluso tuvo un grave accidente de tráfico, a mediados de la década de los noventa, con motivo de los actos del Día de La Región: Su coche y el de otra mujer que conducía de frente, quien maniobró para esquivar la invasión de carril de Cristóbal a consecuencia de una lipotimia, declararon sus respectivos turismos en “siniestralidad total” tras varias vueltas de campana. Nacería entre ellos amistad y afecto.

Vínculo permanente con sus raíces

Fue durante dos legislaturas 1987-1991 y 1991-1995 concejal del Ayuntamiento de su pueblo natal y formó parte de listas electorales hasta 2011, convocatoria electoral incluida. Después fue elegido Juez de Paz. Profeta en su tierra que tanto es así que, el 7 de abril de 2022, recibía un homenaje póstumo en su Memoria en el Centro Cultural María Guerrero, promovido por el histórico alcalde de la localidad y amigo personal del municipio, Francisco Belmonte, respaldado y secundado por toda la Corporación Municipal encabezada por el entonces alcalde, Mateo Simarro. El acto recordó las palabras del propio Cristóbal en ocasión de las Fiestas en honor a Santa Mónica, en mayo 2013. Fue un discurso en su condición de Juez de Paz, dirigido a los quintos y quintas del municipio, a quienes alcanzan los 18 años de la mayoría de edad:

“Mañana hacen santo a un hombre bueno que se llamaba Juan XXIII. Y este hombre siempre que se juntaba con gente joven o de cualquier edad, decía siempre: La Paz. La paz es el valor más grande que hay en el mundo… Yo quisiera que hicieseis un mundo donde no hubiese mentira, donde la gente se quisiera, donde el que tiene reparta, donde no haya gente que sufra sino donde cada uno desde donde pueda, remedie este mundo donde tanta gente lo pasa mal. Yo quisiera que fuerais sinceros. Que miraseis a vuestro alrededor… Y que os deis cuenta que en esta vida lo más importante es hacer algo por los demás”.

Llega a su vida, una niña muy especial: María Ángeles, su segunda hija. El 12 de junio de 1986 nace en el Hospital Universitario de Albacete la conocida compositora y cantante Rozalén. Si la vida de Cristóbal contó con la plenitud de mujeres trascendentales, como su madre, su hermana o su esposa, su hija continuó dignificándole y otorgándole constantes alegrías. Como el propio Cristóbal le recordaba a la artista Rozalén, él era feliz con su hija “por sus valores” y le insistía “en no olvidar de dónde vienes, ahí radicará tu verdadero triunfo”.

Jubilación

Retirado de la vida profesional y política, gozó de años de jubilación y de la oportunidad de la compañía de sus nietos, Fran y Nahara.

El 17 de febrero de 2022 la popular cantante, quien lleva su primer apellido como nombre artístico, anunciaba la triste noticia en sus redes sociales: “Acaba de morir mi padre… Que nunca dejó de cogerme en brazos” junto a una fotografía junto a sus padres en Letur (ella en brazos de Cristóbal).

Después de una multitudinaria y emotiva eucaristía, celebrada en la Parroquia de la Asunción de Letur, el 18 de febrero de 2022, sus restos mortales descansan en el cementerio municipal de este pueblo serrano, en el mismo pueblo donde fecundó y creció su amor no sólo como sacerdote sino como esposo, padre, familiar y amigo. Su lápida reza así: “Sacerdos in Aeternum” “Paz, Amor y Justicia. Las huellas de tu camino. Guíanos con tu Luz”.

Quienes lo conocieron, consideraron que fue un hombre que escuchaba sin juzgar, hablaba sin ofender, observaba sin despreciar, ayudaba con discreción y sin pedir nada a cambio, huía de la confrontación y buscaba la paz como medio y como fin. Fue querido y respetado incluso por quienes no pensaban como él pero si le percibieron como persona que desprendía bondad.

La Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla-La Mancha se enorgullece de presentar el Diccionario Biográfico de CLM, una iniciativa destinada a honrar y difundir la vida y obra de figuras destacadas de nuestra región en diversos ámbitos.

Nuestra misión es preservar el legado cultural, científico y humanístico de Castilla-La Mancha, proporcionando un recurso accesible y riguroso para investigadores, estudiantes y cualquier persona interesada en nuestra rica historia. A través de este esfuerzo colaborativo, buscamos fomentar el conocimiento, la inspiración y el orgullo en las contribuciones de nuestra comunidad a la sociedad global.

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