Nace en Villatoya (Albacete) en el año 1945 en el seno de una familia campesina. Licenciado en Filosofía y Letras (Geografía), doctor (con la tesis Las villas costeras en el sistema urbano asturiano) y catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Oviedo.
En nuestro planteamiento no cabe un análisis pormenorizado de su corta pero brillante carrera académica, por más que se solape con sus tempranas inquietudes sociales y políticas. A los 19 años inició su andadura profesional como funcionario de la Delegación de Hacienda de Albacete, pero un artículo de su autoría publicado en la revista Cuadernos para el Diálogo sobre la propiedad de la tierra en la provincia natal provocó que se viese forzado a pedir el traslado a la Delegación de Santa Cruz de Tenerife, lo que le permitió, en 1968, iniciar los estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de La Laguna, especialidad de Geografía, estudios que simultaneó con el trabajo de contador de Hacienda y concluyó en tres años.
Su valía humana e intelectual no pasó inadvertida para el catedrático de la materia Francisco Quirós Linaes, quien en 1970 se trasladó a la Universidad de Oviedo con el fin de poner en marcha el Departamento de Geografía, proyecto para el que contó desde el primer momento con la colaboración de Emilio Murcia. Un año después de su traslado a la capital del Principado, concluía su licenciatura, dejaba de ser contador de Hacienda e iniciaba su labor docente liderando durante la década con dedicación y reconocida eficacia el movimiento de los Profesores No Numerarios (PNNs).
Militante de izquierdas, antes de su incorporación a la Universidad de Oviedo había tenido un destacado protagonismo en la Acción Católica Rural y en las luchas estudiantiles del tardo-franquismo. En 1973, según algunas fuentes, habría ingresado en el PSOE. En cualquier caso, en torno a esa fecha debió formalizar su ingreso en la Agrupación Socialista de Oviedo. En 1980 obtuvo la plaza de profesor agregado de Geografía de la Universidad de Málaga, pero casi sin solución de continuidad, como catedrático de Geografía de la Universidad de Oviedo, retornaba a Asturias, región que según sus propias palabras siempre le había atraído por la simbología atesorada en la historia del movimiento obrero.
En esta etapa es cabeza visible de la Comisión Gestora encargada de poner en marcha la “Asociación para el Progreso de la Universidad”, cuyo borrador de la declaración de principios y estatutos, publicitado en abril de 1983, denunciaba la crisis profunda en que encontraba sumida la Universidad, fundamento del “desconcierto y desmoralización de los estamentos universitarios y de la baja calidad, tanto en la docencia como en la investigación que en ella se realizan” (Juventudes Socialistas de Asturias; 16 s/c. Archivo de la Fundación José Barreiro).
No obstante, en 1985, la reconocida valía personal y profesional de Emilio, así como su capacidad de gestión, le encaminaron a Madrid para ocupar el cargo de director del Instituto Geográfico Nacional, completando entre tanto los trabajos de investigación que venía efectuando fundamentados en la Teoría General de Sistemas, innovadora propuesta metodológica aplicada en sus trabajos de geografía urbana y rural, uno de las cuales, realizado en colaboración con Guillermo Morales para la Consejería de Ordenación del Territorio del Principado y publicado en 1987, fue la propuesta de comarcalización de Asturias. No obstante, la concienzuda labor al frente del Instituto Geográfico en la Villa y Corte no le libró de intrigas y zancadillas que determinaron su dimisión y retorno prematuro a Asturias, su tierra de adopción.
Esta nueva etapa vital fue lamentablemente breve, pero suficiente para seguir creando escuela desde su cátedra universitaria y asumir el cargo de vicerrector de Ordenación Académica aunque por poco tiempo pues, a mediados de 1987 (II Legislatura), era elegido diputado de la Junta General del Principado por la FSA-PSOE y asumía la Consejería de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Vivienda del Gobierno presidido por Pedro de Silva. Desde la misma, pese al progresivo deterioro de salud que sufrió, impulsó la elaboración de modernos programas de cartografía, un banco de datos territoriales y ambientales, la comarcalización unificada para todas las consejerías del Gobierno autonómico, el diseño y la realización de las obras de rehabilitación de Rioturbio (Mieres), etc.
Emilio Murcia, que desde noviembre del precitado año 1987 formaba parte del Patronato de la Fundación José Barreiro y venía presidiendo la ONG “Gaspar García Laviana” (dedicada a la colaboración económica y técnica con países del tercer mundo y volcada a la cooperación con Nicaragua), falleció en Oviedo el 10 de marzo de 1990, a los 45 años.
Fuentes:
- Adolfo Fernández Pérez, Protagonistas de la Transición. Diccionario biográfico del socialismo asturiano, Oviedo, KRK Ediciones, 2019, pp. 581 y 582.