Cuatro generaciones de aceiteros.
Federico Serrano Fernández-Negrete nació en Villatobas, Toledo, en 1850, del matrimonio de Matías y Antonia, naturales de la misma localidad. Estudió Derecho en la universidad, en Madrid.
Heredó de sus padres una bodega, una almazara y terrenos agrícolas en el término de Villatobas. Se casó en el año 1871 en Madridejos, con Adelaida Fernández-Cuellar Oliveros, que había nacido en esa población, en la que establecieron su domicilio y en cuya sierra compraron unas 300 hectáreas de tierras, en una zona denominada «El Cerrillo», y las plantaron de olivos. En la actualidad siguen siendo olivares.
Fue gobernador civil de Ciudad Real unos seis años y diputado provincial por Toledo cuatro años.
Adelaida Fernández-Cuellar heredó de sus padres dos casas de posta, una en la venta de Pando y la otra en la plaza de Madridejos; una quesería en la calle del Santo; una bodega en la calle de Las Monjas; y una almazara en la salida de Madridejos a Camuñas, que se componía de una solera con un rulo movido por un mulo, una prensa de viga, un juego de decantadores de barro cocido y el almacén con unas zafras.
También poseían un rebaño de unas 1.200 cabezas entre cabras y ovejas, y terrenos agrícolas, en los que utilizaban unos 22 pares de mulas para sembrarlos de cereal, olivos y viñas.
En la casa situada en la calle La Raya, hoy Ramón y Cajal número 2, residencia del matrimonio, tenían un horno donde se cocía pan dos veces por semana para alimentar a los pastores, gañanes, peones y la servidumbre.
Del matrimonio nacieron tres hijos: Guillermo Leopoldo, que se casó con Dolores Lara, natural de Villatobas; Guadalupe, que contrajo nupcias con Manuel María Aguilar Díaz-Carmena, de Yuncos; y Julián Manuel, que celebró contrato matrimonial con Carmen Arredondo, de Ciudad Real.
El inventario que se realizó a la muerte de Federico Serrano el 8 de febrero de 1924 montaba un total de 261.521 pesetas.
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Guadalupe Serrano Fernández-Cuellar y su marido Manuel Aguilar Díaz-Carmena, con el que se casó en 1908, que era licenciado en Derecho y Filosofía y Letras, y fue diputado provincial de Toledo, trasladaron la bodega y la almazara al domicilio del número 2 de la calle Ramón y Cajal. Eran propietarios de una superficie de unos 3.600 metros cuadrados, de los que parte era solar y otra estaba edificada. La bodega tenía una capacidad de unas 10.000 arrobas.
La almazara la mecanizaron con un moledero y dos rulos movidos por un motor marca Bellino, que tenía una potencia de 10 caballos de vapor, y una prensa hidráulica de la casa La Maquinista Alcoyana. Hicieron una habitación con pocillos decantadores, conocida como «cuarto de campanas» y en el almacén unas zafras.
Cuando Manuel Aguilar falleció en Madridejos el 29 de enero de 1931, Guadalupe Serrano se hizo cargo de todas las propiedades del matrimonio.
Durante la guerra de 1936 a 1939 le requisaron todos los bienes y les desalojaron de su vivienda, convirtiéndola en casa del pueblo.
Del matrimonio habían nacido tres hijos: la mayor, Adela, que se casó en 1932 con Francisco García de la Cruz Gómez-Miguel, natural de Consuegra; Manuel, que fue asesinado a los 22 años en 1936; y María Caridad, que contrajo nupcias con Juan Vidal Pons.
Guadalupe, que falleció en 1967, había repartido su patrimonio en 1943 entre sus dos hijas: la almazara, el solar de la casa de postas y la mitad de las fincas rústicas le tocó a Adela; y a María Caridad le adjudicó la bodega, la otra parte de las propiedades rústicas y la casa de la calle Ramón y Cajal.
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Adela Aguilar Serrano, que había nacido en Madridejos el 19 de abril 1901, y su marido Francisco García de la Cruz, que se había criado en la misma localidad, pusieron en marcha nuevamente la almazara, que desde 1936 había estado parada, en el año 1945. En esas fechas la capacidad de molturación era de unos 6.000 kilogramos al día. Los primeros años no se hicieron reformas. En 1950 se puso una solera con cuatro rulos, una batidora y un juego de cuatro decantadores y cuatro trujales, con una capacidad de unos 30.000 kilogramos cada uno. Adquirieron un motor eléctrico de quince caballos de vapor y, como la compañía de Buena Mesón cortaba con frecuencia la electricidad por averías, otro diesel marca Matacas, que tenía una potencia de 18 caballos.
Del matrimonio habían nacido en Madridejos el 7 de abril de 1933 dos hijos mellizos: Francisco, que contrajo matrimonio en 1962 con María Francisca Pascual, y Manuel, que se casó con María del Carmen Vega.
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Francisco García de la Cruz Aguilar estudió primero en Madrid y luego interno en un colegio de El Escorial. Pero desde los catorce años comenzaba el curso más tarde que sus compañeros porque su padre quería que ayudase en la elaboración de vino, y durante las vacaciones escolares lo hacía en la recogida de la aceituna. Pronto participó también en el trabajo de la fábrica de alcoholes, en el avícola y en la ganadería lanar, caprina y porcina. Estas últimas actividades dejaron de realizarse cuando ya no fueron rentables. En el año 1988 decidió vender las 500 cabezas de ganado lanar y caprino que todavía le quedaban, por escasear los pastores.
El hecho de que trabajara en los negocios familiares no le impidió estudiar y acabar la carrera de perito mercantil en Madrid, en la Escuela de Comercio, que estaba en la Plaza de España.
El 26 de septiembre de 1975 falleció su padre, Francisco García de la Cruz Gómez-Miguel, y, aunque su madre era la dueña de una parte de los negocios familiares, Francisco García de la Cruz Aguilar se hizo cargo definitivamente de la fábrica de aceite, y su hermano Manuel, que era perito industrial, de la alcoholera y la bodega. Adela Aguilar murió en 1986. En la partición de la herencia con su hermano recibió las fincas agrícolas de ésta, las de su padre y la mitad de las de la hermana de su madre, Caridad, que murió sin descendencia. A su hermano Manuel se le adjudicaron las bodegas de Madridejos y Camuñas, la fábrica de alcohol, las pilas de lavado de orujo de uva, y la otra mitad de las fincas de su tía.
En 1976 compraron dos prensas monoblock y un molino de martillos para sustituir a los rulos y la solera y se montó una tolva de chapa con una capacidad de unos 35.000 kilogramos de aceituna, con lo que se podían molturar unos 25.000 kilogramos al día.
En el año 1978 se repartieron entre su hermano y él unas tierras que habían comprado en Camuñas para instalar la bodega, ya que no habían heredado la que había construido su abuelo Cipriano García de la Cruz Romeral. Manuel se quedó con la bodega y Francisco edificó en la parte que le tocó un almacén destinado a acopiar cereales. Como el solar era de unos 26.000 metros cuadrados, puso también una báscula puente de 40 toneladas y una máquina para limpiar las aceitunas en el puesto de compra.
Como se había incrementado la necesidad de molturación y el local se había quedado pequeño, en el año 1980 se trasladó la almazara a la actual ubicación en la carretera de Villacañas, en unas tierras de unos 10.100 metros cuadrados, que antes eran de pan trillar. Se instalaron las dos prensas monobloc y dos de columnas, un molino de martillos, dos batidoras, un juego de aclaradores y siete depósitos de hierro con una capacidad de unos 65.000 kilogramos. También se puso una báscula puente de 25.000 kilogramos, una tolva de obra para la descarga de aceituna de unos 80.000 kilogramos y otra de chapa de 70.000 kilogramos.
Se construyó también una sala de limpieza de aceituna compuesta por limpiadora, lavadora y pesadora automática. La capacidad de molturación se incrementó hasta los 40.000 kilogramos.
En el año 1986 Francisco García de la Cruz Aguilar reformó la almazara, quitando las prensas y colocando máquinas centrifugas, dos horizontales y dos verticales. Se podían molturar unos 60.000 kilogramos diarios de aceituna. Construyó también un depósito de un millón de litros para almacenar el alpechín, que luego se echaba mediante cisternas a los olivares.
Se edificaron igualmente cinco naves, una destinada a cochera para tractores y la cosechadora, tres para almacenar el cereal que producía y el que compraba a otros agricultores, que luego vendía, y en la otra instaló un depósito de gasóleo y guardaba también tractores, el remolque y los aperos.
En el año 1990 se amplió el almacén de aceites con la adquisición de cinco depósitos de acero inoxidable con una capacidad de 500.000 kilogramos y una tolva para el alperujo [el subproducto después de la molturación] de 80.000 kilogramos. También sustituyó la báscula puente por una nueva, que podía pesar hasta 40 toneladas.
La viuda de su tío Carmelo le donó en 1996 unas 300 hectáreas que había heredado de su marido, y que se dedican sobre todo a cultivar cereal y también a monte bajo.
Los aceites se vendían en cisternas, sobre todo a italianos, catalanes y valencianos. En 1995 se puso una pequeña envasadora de garrafas de 25 y 5 litros, que se comercializaban principalmente en Madridejos.
En 1998 reforma otra vez la almazara, aumentando la capacidad de molturación hasta 100.000 kilogramos diarios e instalando dos tolvas más de 80.000 kilogramos cada una para el almacenamiento de la aceituna.
Ha plantado unos 9.000 olivos en la finca del monte de Villacañas, que tienen unos 16 años, 1.550 en la tierra llamada Juanita en Cebrián, de siete u ocho años, y otros 1.300 en la vereda con el camino Cebrián, de unos 18 años, todos de secano.
Ha sido diputado provincial de Toledo entre 1982 y 1986, concejal del Ayuntamiento de Madridejos entre 1970 y 1977 y entre 1982 y 1990, vocal de la Cámara Agraria Provincial de Toledo entre 1982 y 1989, y presidente de la Asociación de Productores Olivareros del Centro de España durante cuatro años, entre 1990 y 1994. También ha formado parte de la Denominación de origen Vinos de Castilla-La Mancha.
En 1998 se jubila Francisco García de la Cruz y en el 2000 donó a sus hijos Fernando, nacido en 1965, y Eusebio, en 1966, la propiedad de la almazara, unas fincas rústicas y otras urbanas, retirándose de la dirección de la fábrica, auque continúa llevando los negocios agrícolas y pasa por su despacho todos los días. En septiembre constituyeron Aceites García de la Cruz, S.L., de la que Fernando García de la Cruz Pascual es director de financiero y de producción y su hermano Eusebio director general y comercial. Son, por tanto, la quinta generación de la familia que se dedica a ese oficio. Ésta lleva elaborando aceite desde 1872 y el próximo año será, por tanto, su 140 aniversario.
Entre esa época y la actual la facturación ha aumentado de unos 600 ó 700 mil euros a aproximadamente 30 millones de euros en 2011, aunque en 2006 se alcanzaron los 47 millones de euros. La capacidad molturación de la fábrica es de 15 toneladas al día. Dispone de tres líneas embotelladoras, una de 7.000 botellas a la hora, otra de 1.200 botellas por la hora y otra de 600 botellas a la hora. Tienen a la venta un total de 28 referencias, que abarcan desde miniaturas de 100 centímetros cúbicos hasta garrafas de 5 litros. Venden aceite de oliva de muy alta calidad, todos ellos en envases cerámicos y de vidrio soplado hecho a mano, que están acogidos a la Denominación de origen Montes de Toledo, por lo que deben de cumplir los requisitos establecidos en un exigente pliego de condiciones en el que se regulan los procesos de producción y en el que se garantizan todas las etapas que abarcan desde la recogida del fruto hasta el embotellado. También envasan aceite de girasol, vinagres y productos de cosmética elaborados con aceite de oliva.
En los años noventa comienza la inquietud exportadora del producto envasado, ya que hasta ese momento las exportaciones se hacían a granel y con destino a Italia. Para ello fue necesario hacer varias reformas para incrementar la capacidad de envasado, que se han recogido anteriormente. Aceites García de la Cruz es la primera empresa aceitera de Castilla La-Mancha que participa en el plan PIPE, Plan de Iniciación a la Promoción Exterior, que depende del ICEX, Instituto Español de Comercio Exterior, a finales de esa década.
Las primeras ferias a las que acudieron para promocionar sus productos fueron regionales, lo que les sirvió de rodaje para más adelante asistir a otras de carácter nacional y mas tarde a varias internacionales, como Alimentaria en Barcelona, la de las cámaras de comercio (CAMACOL) en Miami, ANUGA en Alemania, SIAL en Francia.
En 2000 crearon, junto con otras almazaras, empresas y cooperativas de Castilla-La Mancha, el Consorcio de Exportadores de Castilla-La Mancha, S.L. (CECAMA), cuyo principal objetivo es comercializar el aceite fabricado por los socios en el mercado asiático, principalmente e el chino. En el 2002 se unieron al grupo ALBATRADE, creado en 1996 con apoyo del ICEX, que se dedica a fomentar la exportación de productos españoles.
Del aceite envasado se exportaba antes de la crisis la mitad, y hoy en día entre el 85 y el 90 por ciento. El resto se dirige a todo el mercado español. Las ventas de éste ascienden a unos 10 millones de euros. Los aceites a granel se venden en España y también, una vez filtrados, en Francia y otros países.
Exportan a más de 40 países y están presentes en los cinco continentes. Sus principales mercados en el exterior son Estados Unidos y Japón, en primer lugar, y también China y Francia. A Estados Unidos exportaron el año pasado 39 contenedores, por un valor aproximado de 1.700.000 euros, y a Japón 60 contenedores (1,5 millones de litros), que ascendieron a unos 2.700.000 euros. Están empezando a vender en México y Venezuela, así como en Ghana y Camerún. Por el importe de los pedidos y lo que llevan vendido hasta la actualidad (los años se cierran a finales de octubre), estiman que en 2012 duplicarán, en el caso de Estados Unidos y Japón, lo que han exportado en 2011. Aceites García de la Cruz es una marca registrada tanto en Japón como en China. Todo el que venden allí es de su marca. En el resto de los países es de marca blanca.
Producen sobre todo aceite de cornicabra. En 1999 plantaron 5.000 olivos de hojiblanca y en 2001 tres hectáreas de arbequina, y los mantienen en la actualidad. En el presente tienen un total 25.416 olivos en 243 hectáreas de terreno.
En 2003 obtuvieron la certificación ISO 9001. Han conseguido también en 2010 las dos certificaciones de calidad más importantes a nivel internacional, la BRC [British Retail Consortium, asociación británica de minoristas], que es un protocolo que se encarga de verificar a nivel internacional que se cumplen unos requisitos determinados, establecidos para asegurar la salubridad de los alimentos que se venden en el mercado, y la IFS [International Food Standard: Norma Internacional para los Alimentos], que es similar a BRC, pero más exigente.
La Junta de Castilla-La Mancha ha concedido a los productos elaborados por Francisco García de la Cruz y sus hijos las siguientes medallas «gran selección»: 1997 bronce, 1998 plata y bronce «gran selección de alimentos», 1999 plata, 2002 oro. Han recibido también en 2010 el olivo de oro, y dos de bronce en la fiesta de Mora (Toledo), así como el primer premio en Innovación en la Semana de la Alimentación de 2003 (en este caso a los vinagres), el de la feria de alimentación Barcelona y el Innova 2004 a los aceites y vinagres pulverizados.
Referencia:
- Artículo publicado en 2011. María del Carmen Angulo Teja y Tomás García-Cuenca Ariati, “Federico Serrano Fernández-Negrete (1850-1924) y sucesores”, en María del Carmen Angulo Teja y Tomás García-Cuenca Ariati (coords.), Grandes Empresarios de Castilla-La Mancha, Madrid, LID Editorial Empresarial, 2011, pp. 25-32.



