Nació Francisco Cortijo Ayuso en Pastrana (Guadalajara), el 23 de febrero de 1910, en el seno de una familia de industriales, comerciantes y también políticos. Su abuelo, Francisco Cortijo Toledano, destacó en Pastrana como hábil industrial, al tiempo que adquirió algunas posesiones desamortizadas de iglesias, cofradías y conventos, siendo alcalde de la localidad y diputado provincial por espacio de varios años. Su padre, Juan Francisco Cortijo Seco heredaría parte del comercio, dedicándose también como concejal al ayuntamiento pastranero, durante el tiempo en el que su hermano, Manuel Cortijo Seco, desempeñaba la alcaldía, y cargos políticos que acompañaran la vida de su padre. Su madre, María Teresa Ayuso Ruano fue hija de industriales radicados en Horche (Guadalajara).
En Pastrana estudió Cortijo Ayuso las primeras nociones educativas, desde donde viajará a Alcalá de Henares para hacerse bachiller en el Colegio de los Agustinos, de esta localidad, antes de pasar a la Universidad Central de Madrid, en cuya Facultad de Ciencias se iniciaría en los estudios de Medicina, que concluiría en los meses previos al golpe militar originario en 1936 de la Guerra civil española, en la que, como afiliado a la UGT, Francisco Cortijo Ayuso se integraría, como teniente médico, en la IV División Mixta del “Ejército Rojo”.
Pasó parte del tiempo que media entre 1936 y 1939 en Pastrana y su entorno, siendo testigo, y viéndose en la necesidad de auxiliar como médico a los integrantes del vuelo del avión Potez 540 que, desde Madrid, trataba de llegar a Francia, con el doctor Georges Henny y sus colaboradores quien, en nombre de la Cruz Roja Internacional, recopiló en Madrid datos sobre los sucesos acaecidos hasta entonces, diciembre de 1936, a consecuencia de la guerra. Al término de la guerra quedaría definitivamente y de por vida, unido a la medicina local de su villa natal, siendo aprobado como médico de Asistencia Pública Domiciliaria en 1945.
Comenzó a desarrollar a partir de entonces su interés por la cultura e Historia de Pastrana, introduciéndose en sus archivos a fin de dar algunos pasos para descubrir aspectos hasta entonces ocultos de su historia, al tiempo que inicia sus propias campañas de propaganda, con el fin de darla a conocer turísticamente, tanto en la provincia de Guadalajara como fuera de ella, al entender, siguiendo los dictados del entonces cronista provincial, Francisco Layna Serrano, que tanto el futuro de la provincia, como el de muchas poblaciones, se encuentra en el turismo. Junto a Francisco Layna Serrano y gran parte de la intelectualidad provincial se integrará en la tertulia denominada “La Colmena”, que trató de proyectar la provincia más allá de su propia tierra, mediada esta década de 1940, continuando en los años finales de la de 1950 con el intento de creación del Centro de Estudios Alcarreños, al tiempo que formó parte en 1961 de la creación de la Casa Regional de Guadalajara en Madrid, como delegado por Pastrana.
Al margen de estas actividades, comenzará a colaborar en algunos periódicos provinciales como corresponsal de prensa, ofreciendo a estos noticias en torno a la historia y el turismo de la localidad, así como el desarrollo de algunos trabajos de investigación en tono al pintor Juan Bautista Maíno que darán como fruto el descubrimiento de su natalidad en Pastrana: “El Pintor Maíno, Hijo de Pastrana” (Nueva Alcarria, 2 de febrero de 1957); también dedicará parte de su tiempo a la figura de Melchor Cano: “Melchor Cano es hijo de Pastrana”, que en varios artículos verán la luz, igualmente en Nueva Alcarria, en el mes de abril de 1959. Sin que falten miradas a sus conventos: “El Convento de Valdemorales de Pastrana” (Nueva Alcarria, Guadalajara, 14 de junio de 1947).
Al margen de sus trabajos no quedará la imagen de Teresa de Jesús; la Colegiata o la más que conocida Princesa de Éboli: “Dos villas, dos castillos y dos princesas: de Pastrana de la Éboli, a Jadraque de la Ursinos”, que publica también en Nueva Alcarria el 8 de agosto de 1959. O: “La Plaza de la Hora de Pastrana” (2 de febrero de 1957, en el mismo semanario). En este ámbito, será el autor del primer folleto turístico que vea la luz en torno a Pastrana.
Al tiempo que en este semanario colabora con algunos más de carácter nacional, entre ellos Luna y Sol, así como en publicaciones del entonces Ministerio de Información y Turismo, integrándose en la Asociación Nacional de Escritores de Turismo.
En esta década de 1950, y junto al entonces párroco, Enrique Cabrerizo Paredes, promocionarán lo que habría de ser el Museo de Pastrana instalado en la Colegiata; buscando la restitución y restauración de los famosos “lienzos de Pastrana”, sacando algunas piezas históricas de la villa para ser expuestas en Madrid, proporcionando y aumentando el conocimiento histórico hacia Pastrana.
Es designado alcalde de la localidad, y por correspondencia diputado provincial por esta villa y partido, en el mes de abril de 1960, cargos que ostentará por espacio de poco más de diez años, hasta el de 1971. En 1955 había sido designado para ocupar una de las concejalías.
Pocos meses después de su nombramiento como primer edil de Pastrana, y por votación y nominación del resto de concejales, es designado “Cronista Oficial de la localidad”, en la sesión plenaria que tiene lugar el 27 de agosto; mientras que ocupa en la Diputación la presidencia de diferentes comisiones, ocupando la presidencia de la Sección de Museos y Excavaciones Arqueológicas, al constituirse el Patronato Provincial de Turismo en 1962, en la sección le acompañan como vocales el cronista Layna Serrano y el periodista José de Juan García, así como José María Bernal Jimeno. Como parte de esta dedicación surgirán iniciativas como la de la continuación de los trabajos arqueológicos en torno a la antigua ciudad de Recópolis, en Zorita de los Canes.
Representando a Guadalajara, viajará a París en 1964 para formar parte de la reunión europea de escritores de turismo; siendo designado en 1967, académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Integrándose en estos años en el movimiento cultural provincial que llevó por nombre “Núcleo Pedro González de Mendoza”, promovido por diferentes escritores y periodistas guadalajareños, a cuya cabeza figuraron José Antonio Ochaíta o Juan Antonio Suárez de Puga, con quienes recorrió algunas poblaciones alcarreñas recitando versos, o dando charlas, dentro de los denominados “Versos a Medianoche”, en uno de cuyos recitales, celebrado en Pastrana con motivo de las fiestas del Carmen de 1973, encontraría la muerte el poeta José Antonio Ochaíta, siendo Francisco Cortijo uno de los primeros médicos en atenderlo. En el mes de noviembre de 1969 le sería entregada por el entonces ministro de Información y Turismo, la Medalla de Plata al Mérito Turístico, por la promoción de Pastrana.
Al abandonar la alcaldía, así como su acta en la Diputación, pasaría a formar parte del entonces constituido Patronato Provincial de Cultura, en el que ocuparía la presidencia de la Comisión de Literatura, desde la que impulsaría la creación de los futuros premios literarios e históricos “Provincia de Guadalajara”, en historia, periodismo y poesía; pasando a ser el primer premiado en el apartado de folclore la obra de Antonio Aragonés Subero Danzas, rondas y música popular en Guadalajara, para cuya obra, editada en 1973, Cortijo Ayuso escribiría el prólogo. También participaría en este tiempo en la creación de la revista de estudios Wad-Al-Hayara, para la que escribiría “El Órgano de la Colegiata de Pastrana”.
Un año antes, en 1972, y tras crearse el “Día de la Provincia”, por la Diputación, lograría que fuese Pastrana la primera localidad en la que se llevase a cabo. La Diputación premiaría sus esfuerzos entregándole, en 1973, la Medalla de Bronce de la provincia. Igualmente, será galardonado con la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, entre otras.
Retirado de la vida política, continuaría sus estudios e investigaciones históricas, centradas en parte en los desaparecidos cenobios del desierto de Bolarque, que pasarán a formar parte del libro El Desierto de Bolarque y Melisa de Bolarque, que verán la luz poco tiempo después de su fallecimiento. No faltarán sus colaboraciones anuales en los libros o revistas programáticas de las fiestas de la localidad, dejando reseñas de algunas de ellas, principalmente en el de 1985, bajo el título de: “Pastrana fiestera y festiva”.
No faltará su nombre en la obra de Camilo José Cela Viaje a la Alcarria, manteniendo con el autor una relación de amistad desde que ambos se conociesen, quedando su figura impresa en la obra literaria: “Don Paco es un hombre joven, atildado, de sano color y ademán elegante, pensativo y con una sonrisa veladamente, levemente, lejanamente triste”.
Contrajo matrimonio en Madrid, el 15 de noviembre de 1965, con la periodista Rosario Ballester Linares, con quien viajaría por numerosos puntos de España, Europa y, por supuesto, recorriendo íntegramente la provincia de Guadalajara; perteneciente, como Cortijo Ayuso, a la Asociación de Escritores de Turismo. Francisco Cortijo Ayuso falleció en Pastrana, el 12 de julio de 1992.
Obra principal:
- “El Órgano de la Colegiata de Pastrana”, Wad-Al-Hayara, Guadalajara, nº 7 (1980).
- Santa Teresa y Pastrana. Exposición de Recuerdos carmelitanos, Guadalajara, Caja de Zaragoza Aragón y Rioja, 1982.
- “Médicos y Curanderos”, dentro del libro Cultura Tradicional de Guadalajara, de varios autores, editado por la Diputación de Guadalajara en noviembre de 1985.
- “Los Motes de Pastrana”, Cuadernos de Etnología de Guadalajara, nº 21 (1992).
- El Desierto de Bolarque y Melisa de Bolarque, Guadalajara, Diputación de Guadalajara, 1992.
Bibliografía principal:
- Juan Luis Francos Brea, “Francisco Cortijo Ayuso, en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia.
- Antonio Herrera Casado, “Francisco Cortijo Ayuso”, Personajes Ilustres de Guadalajara.