Prieto Seba, Carmen

Galería

Gerónima Andréa Carmen Prieto Seba
"Carmen Prieto"
Valdepeñas (Ciudad Real).
1898 -
¿? ¿?.
.
Fotógrafa.

Una saga de fotógrafos, los Prieto

Román Prieto y Cámara fue el fotógrafo de varias generaciones de valdepeñeros. Tan dilatado trabajo en el tiempo (cerca de cuarenta años) hace muy frecuente la presencia de retratos con su firma en los archivos privados de esta ciudad. Así lo pude constatar en la consulta que realicé, entre otros, de los álbumes de las familias Cruz, Izarra, Palacios, Santa María y Vasco. Otros retratistas, con un quehacer simultáneo al de Román Prieto, tienen una presencia mucho más discreta en estos mismos registros familiares.

Esta profusión de retratos nos indica que Román Prieto tuvo la capacidad de adaptarse a la importante transformación que la sociedad de Valdepeñas experimentó desde las últimas décadas del siglo XIX en adelante. Durante este periodo despuntó y se consolidó una importante burguesía relacionada con la creciente producción y exportación de vino que demandó no solo casinos, prensa o singulares palacetes; también exigió una imagen renovada de su flamante rango social a través del retrato y nuevas formas de ocio. Román Prieto supo atender estas precisiones con la creación de sucesivos estudios fotográficos y la inauguración de un cinematógrafo.

Pero si algo definió a Román Prieto, aparte de su profesionalidad, fue su carácter abierto y campechano. Esta simpatía popular le motejó como Mondoyo, apodo que heredó de su madre y que arrastró toda su vida. El apelativo dio lugar a un famoso cantarcillo (que todavía se repite) recogido por el historiador local Eusebio Vasco en el volumen I de su obra Treinta mil cantares populares (1929). El obituario que sobre su persona publicó el periódico local El Eco de Valdepeñas pocos días después de su muerte, acaecida el 12 de marzo de 1930, ejemplifica muy bien la imagen que de Román Prieto tuvieron sus vecinos. Se puede leer:

“Otro amigo desaparecido

Tan conocido y popular fotógrafo Román Prieto, como cariñosa y popularmente le llamaba todo el mundo, ha sido rápidamente arrebatado de la vida. Por su galería artística desfiló todo Valdepeñas y de muchos pueblos de la provincia en el último cuarto de siglo; porque Román Prieto era un artista enamorado de su profesión y un buen valdepeñero siempre amigo de decir las verdades sin tapujos y eufemismos. Y el mayor elogio: que contó por amigos cuantas personas trató […]”.

(El Eco de Valdepeñas, 17-03-1930)

El retratista

Román Prieto y Cámara nació el 9 de agosto de 1871 en la calle Córdova de Valdepeñas en el seno de una familia de propietarios labradores. Fueron sus padres, Francisco Prieto y Martín-Camacho y Andrea Cámara y Martín-Camacho. Poco más sabemos de sus orígenes. Durante su adolescencia debió de sentir inclinación por el dibujo y la pintura, pues en 1887 lo encontramos matriculado en la Escuela de Artes y Oficios de Valdepeñas.  El profesor de dibujo era José Arias Ramírez, pintor malagueño que instruía a varios alumnos en dibujo figurativo y natural. En las navidades de ese año, bajo el patrocinio del historiador Eusebio Vasco, se celebró una exposición de obras de los discípulos del pintor Arias. Entre ellos encontramos a Román Prieto junto a Eduardo Núñez Peñasco y Manuel Delicado Mena (quienes luego llegarían a ser reputados pintores) como expositores en la sección de dibujo natural. Estos obtuvieron los primeros premios en el concurso, frente a nuestro autor que recibió una mención honorífica, según nos informa el periódico El Defensor de Valdepeñas.

La formación y habilidades de Román Prieto en dibujo técnico y natural debió de facilitarle, probablemente, la entrada a algún estudio fotográfico como aprendiz del oficio y las artes de Daguerre. La tradición familiar -que ha seguido ampliamente el investigador valdepeñero Francisco Fernández- apunta que Prieto accedió pronto a la denominada sociedad fotográfica Sánchez-Guirado al frente de la cual se encontraba el reputado fotógrafo Ramón Sánchez del Moral. Este inquieto retratista procedía de Martos (Jaén) desde donde realizó numerosas itinerancias por el sur de la provincia de Ciudad Real hasta que se instaló definitivamente en Puertollano, donde murió en 1931, según apunta Publio López a partir de datos familiares. Una de aquellas paradas debió de ser Valdepeñas durante cuya estancia, según se cree, formó a nuestro fotógrafo.

Román Prieto a partir de 1891 figura como retratista independiente en la calle Bataneros de Valdepeñas según lo atestiguan los anuncios de la prensa local. A este primer periodo de su trayectoria laboral corresponden los registros fotográficos sellados con la estampilla: “Fotografía instantánea de Román Prieto y Cámara. Valdepeñas” y coronada con una alegoría a la fotografía. La cualidad de “instantánea” con la que dota a las fotografías que realizaba era una novedad en 1890. Alude a la utilización de placas secas en el proceso de obtención del negativo. Vidrios emulsionados que se comercializaban ya listos para exponerse ante la cámara y que acortaban los tiempos de exposición. Las placas secas podían almacenarse después de su uso, lo que permitía obtener más copias. Román Prieto ofreció esta posibilidad a los clientes como reza en los reversos de sus cartulinas fotográficas en las que se puede leer: “Se conservan los clichés un año”.

En 1896, según consta en las partidas de nacimiento de sus tres primeros hijos (Francisco, Federico y Carmen), residió en la calle Principal,1 y 2, lo que sugiere que tras abandonar la vivienda familiar de la calle Bataneros trasladó, posiblemente, dormitorio y estudio a esta dirección. La calle Principal era una excelente ubicación para cualquier negocio, pues esquinado a la plaza de la Constitución se ubicaba el teatro de la viuda de Heras, el coliseo más afamado de Valdepeñas durante las últimas décadas del siglo XIX. Tal vez teatro y laboratorio fotográfico compartieron medianerías.

El estudio fotográfico de la calle de la Cárcel Vieja

Hacia 1900 Román Prieto trasladó su salón a la calle de la Cárcel Vieja, 2. La publicidad que insertó en el periódico local La Hormiga lo define como un “gran centro de fotografía” lo que permite inferir que se trataba de un espacio más capaz y moderno comparado con los que hasta entonces había regentado. Que nuestro fotógrafo debió de realizar una importante inversión económica para su inauguración, no cabe duda; lo demuestra la variedad de actividades que junto al retrato realizaba para sostener su economía: vendía bombillas eléctricas, lámparas para bujías, máquinas de coser e instalaba pararrayos (La Hormiga, 1910; El Trabajo, 1905; El Porvenir, 1905). En 1909 complementó el gabinete de retratos con el despacho de material fotográfico (placas, papeles para positivos…) como anunciaba El Heraldo de Valdepeñas. Años más tarde, incluso, llegaría a ser representante de productos relacionados con la impermeabilización de tinajas y de un centro para la sustitución de soldados en África (La Semana, 1918).

Los retratos realizados en el estudio de la calle de la Cárcel Vieja son los más abundantes del conjunto localizado en los archivos familiares de Valdepeñas. La abundancia de registros nos permite describir algunas de las características de este gabinete fotográfico. Destacaba la profusión de telones o forillos que servían de fondo para los retratados. El pavimento aparece entarimado y cubierto con diferentes alfombras. Uno de los elementos más interesantes del conjunto era el forillo pintado sobre un muro del estudio que, según el investigador Francisco Fernández, era obra del pintor y decorador valenciano Eugenio L. Bonell, y que se componía de elementos ajardinados y una escalera. Este artista, afincado en Valdepeñas desde finales del siglo XIX, es conocido por ser el autor del cuadro titulado “Defensa de Valdepeñas en 6 de junio del 1808” y que adquirió el casino Liberal de Valdepeñas en 1910.

Años más tarde, Román Prieto inauguró otro estudio de fotografía en la calle Real, junto al casino de La Confianza, denominado Foto-Cinema. Según El Heraldo de Valdepeñas se trataba de un gran gabinete que venía a revolucionar el arte de hacer retratos en la localidad pues se fotografiaba al minuto y con luz artificial. La crónica del periódico de 1913 aplaudía la nueva instalación y los precios: “El Sr. Prieto, que en su entusiasmo por la fotografía no descansa ni un segundo, ha conseguido un soberano triunfo con la instalación de este gabinete al hacer doce preciosas fotografías por una peseta”. Me surge la duda de si este estudio de la calle Real convivió con el ubicado en el ático de su casa de la calle de la Cárcel Vieja, 2, o lo sustituyó.

En 1929 encontramos a Román Prieto ubicado en otro salón fotográfico en el Paseo de la Estación, 68, según El Eco de Valdepeñas. Este fue el último estudio de retratos que regentó. Un año después, el 12 de marzo de 1930, murió de forma inesperada. A partir de entonces se inició una nueva etapa en el gabinete de fotografías del Paseo de la Estación bajo las firmas “Prieto” y “L. Prieto” (que se extendieron a lo largo de la Segunda República y la Guerra Civil) y “Viuda de Prieto” (durante gran parte del Franquismo).

Mondoyo y el cinematógrafo Imperial

En noviembre de 1899, según mis datos, se alude por primera vez a la exhibición de películas en Valdepeñas. La noticia recogida por El Heraldo de Valdepeñas no hace referencia al fenómeno directamente, sino a la presencia distendida a la proyección de varios guardias municipales dentro del salón de teatro Heras durante su jornada laboral; lo que el periodista ponía en conocimiento público para el correspondiente correctivo por parte de las autoridades. Es por tanto un dato indirecto, pero que nos permite aproximar la fecha de la llegada del cine a Valdepeñas en torno a 1899. Pocos años después, el periódico local El Demócrata se hace eco de las exhibiciones cinematográficas que se habían programado para la feria de 1903. Desde aquel año la muestra de películas fue una constante en la cartelera de los teatros y festejos de Valdepeñas.

El fotógrafo Román Prieto se unió a esta fiebre del cine en el año 1909 cuando incorporó a sus trabajos de retratista las exhibiciones cinematográficas después de adquirir en propiedad un proyector. A sus funciones las denominó Cinematógrafo Imperial. La inauguración se produjo la noche del 24 de junio de aquel año durante la verbena que se celebraba junto a la ermita de san Juan. Los pases de películas continuaron con gran éxito de público, pero ya instaladas en el Teatro de Verano de Valdepeñas donde se alternaban con la actuación de algún número de variedades como reflejaron los periódicos El Porvenir y X. Igualmente contó desde ese mismo año con un local fijo de exhibición. En opinión del diario La Tribuna en 1910, nuestro fotógrafo hizo su “agosto” con el cinematógrafo durante las ferias de aquellos años. No debemos olvidar al respecto que Román Prieto, además de en Valdepeñas, trabajó de forma ambulante en otras localidades. Nuestro fotógrafo y empresario de cine, con un carretón cargado con el proyector y la cámara fotográfica, recorrió los pueblos de la zona del Campo de Montiel hasta, según la tradición popular, llegar a la feria de Albacete. En Villanueva de los Infantes, por ejemplo, he encontrado abundantes registros fotográficos con su sello y en Torrenueva, además, se programaron sus espectáculos de cine para la feria de 1911 como señaló El Pueblo Manchego.

Las exhibiciones cinematográficas de Román Prieto fueron muy populares, sobre todo aquellas que, abiertas al público, formaban parte de la programación de las ferias y se celebraban en lugares espaciosos como la calle Ancha o la glorieta del Convento. Ni que decir tiene que los vecinos acudían de forma masiva a los improvisados salones de cine con su silla al hombro y que las sesiones se alargaban desde las 9 hasta las 11 de la noche, como sucedió en la feria de Valdepeñas de 1911 según recogió el diario El Pueblo Manchego. En aquellas multitudinarias sesiones fue donde, según la memoria oral, el proyector de Mondoyo (apodo con el que fue conocido Román Prieto, como ya señalé) no siempre mostraba toda la calidad deseada; momento de emborronamiento que era aprovechado por el público valdepeñero para entonar aquello de: “Aclara Mondoyo, aclara” y que tan popular se ha hecho hasta nuestros días.

En 1913, según recogen los investigadores Francisco Fernández y Publio López, Román Prieto inauguró el denominado cine Proyecciones, sin más noticias al respecto que la tradición familiar. Es posible, no obstante, que el salón de cine al que se refieran sea el que abrió ese año en calle Real y que ya hemos descrito; en el cual, además de retratos, se pudieron realizar exhibiciones de películas. Su denominación como Foto-Cinema nos lo puede estar indicando. De ser así, sería el germen del conocido cine Proyecciones cuya vida se alargó varias décadas.

Román Prieto, corresponsal del Heraldo de Madrid

Una de las facetas menos conocida de la vida de Román Prieto fue la de corresponsal telegráfico del Heraldo de Madrid en Valdepeñas. Su etapa de periodista abarcó según mis fuentes desde 1893 hasta 1897. Coincide, por tanto, con sus primeros pasos como fotógrafo independiente en los estudios de las calles Bataneros y Principal. Durante su corresponsalía, Román Prieto, dio cuenta de la inauguración el 22 de diciembre de 1893 del ferrocarril entre Valdepeñas y Calzada de Calatrava, el conocido como trenillo del Moral; del anuncio del restablecimiento del Juzgado de Valdepeñas, cuya supresión fue tan polémica y provocó que el historiador local Eusebio Vasco publicará la obra Pobre Valdepeñas; y algún que otro crimen, como era habitual en el día a día de la ciudad. Pero sin lugar a dudas la información más nutrida fue la relacionada con el desbordamiento del arroyo de La Veguilla y la inundación de parte de la población. El suceso se produjo el 12 de septiembre de 1897 y causó numerosos daños materiales y tres fallecidos. Román Prieto, además de la crónica para el Heraldo de Madrid, tomó con su cámara varias instantáneas de la tragedia que junto a diferentes dibujos del pintor valdepeñero Eduardo Núñez Peñasco fueron publicadas en el periódico La Ilustración Española. Relacionado con la prensa, debemos recordar que Román Prieto fue también colaborador de otros rotativos locales y provinciales a los que surtió de fotografías para ilustrar sus páginas. Encontramos registros suyos en La Mancha Ilustrada (1892); Vida Manchega (1912, 1919) y El Eco de Valdepeñas (1928), entre otros.

Las postales de Valdepeñas y Román Prieto

Otro aspecto interesante de la obra Román Prieto fue su trabajo como fotógrafo para la edición de postales comerciales y panorámicas de Valdepeñas. Aunque la atribución de la autoría es complicada si no están selladas, alguna serie lleva su firma y otras la conocemos por diferentes fuentes como la prensa. Es el caso de la serie de vistas de calles y edificios editada por los comerciantes valdepeñeros Albi y Merlo cuyo establecimiento (un bazar) se ubicaba en la calle de las Escuelas, 2. Aunque la autoría de las imágenes fue atribuida por los historiadores Francisco Cerceda y Silvia García al fotógrafo francés Luciano Roisin, en la actualidad sabemos que su ejecutor estaba más cerca y que fueron obra de Román Prieto en el año 1910. De ello nos da cuenta el periódico El Porvenir en su número del 24 de abril. Las postales fueron impresas por la fototipia Thomas de Barcelona, lo que explica que muchos de sus negativos se encuentren ahora en esa colección. En el otoño de 1910 ya estaban en circulación como lo demuestra un ejemplar escrito al dorso ese mismo año. El Radical anunciaba que en 1911 se encontraban a la venta 10.000 “bonitas colecciones de vistas de Valdepeñas” en el Gran Centro Postal Albi y Merlo. Por lo que respecta a la serie, también de vistas, impresa por la fábrica de postales Casa Reyes de Granada hacia finales de la década de 1910, presenta algún problema de autoría. Sólo aparece firmada por Román Prieto la correspondiente al número 11 que registra a la patrona de Valdepeñas, la Virgen de Consolación. Una imagen, por otra parte, muy reproducida posteriormente en otros formatos, lo que invita a pensar si tal firma fue más un sello de autoría de esa postal concreta o por el contrario firma de todo el grupo. Obra también de Prieto son algunas series comerciales como la referente a la Panificadora de Valdepeñas, impresa en la fototipia Castañeira, Álvarez y Levenfeld a partir de 1915, entre otras de bodegas, o la correspondiente a la sastrería González.

Los Prieto Seba, una saga de fotógrafos

En 1895 Román Prieto y Consuelo Seba contrajeron matrimonio en la iglesia de la Asunción de Valdepeñas. En la partida de casamiento, Román aparece registrado con el oficio de fotógrafo y residente en la calle Bataneros, 45, lo que confirma que ubicó su primer estudio fotográfico en la casa familiar. Por su parte, Consuelo consta como natural de Toledo, aunque sus padres lo eran de Alcoy (Alicante), y residente en Valdepeñas en la calle Ancha baja, 140. Desde aquel año, el matrimonio llegó a tener una numerosa descendencia -no menos de 10 hijos, incluidos unos gemelos- de los cuales solo llegaron a adultos Francisco, Carmen y Ángela (que moriría adolescente). Consecuencia de los seguidos partos fue la muerte de Consuelo en el año 1907. Al año siguiente, Román, volvería a casar en Alcoy con María Victoria Just.

El primer vástago, Francisco Prieto Seba, nació en 1896. Fue periodista del diario local La Región y fotógrafo, aunque con menos éxito que su padre. En 1921 casó con Eusebia Mejía, vecina de Valdepeñas. En la partida de casamiento aparece con la profesión de fotógrafo, lo que nos apunta a que se formó en el estudio familiar de la calle de la Cárcel Vieja, 2. Tras la muerte de su padre Román en 1930, regentó un gabinete fotográfico en la calle Seis de Junio (Ancha), 41, según anunciaba el periódico Adelante, y donde se publicitaba con la realización de retratos “ultramodernos”. En 1935 aparece su anuncio en la revista Balbuena en el que reclamaba la autoría de todas las fotografías que ilustraron el número 7 de esa publicación. Un año después de comenzar la Guerra Civil ya reside en Madrid donde ejercía como fotógrafo según consta en la ficha de filiación que realizó la Delegación de Propaganda y Prensa de la Junta de Defensa de la capital. Sin embargo, Paco Prieto (como era conocido), es más recordado por su faceta de fotorreportero que de periodista o retratista. El 15 de octubre de 1922, junto al redactor del diario La Región Juan Larreta, comenzó una ruta por la Mancha a pie con salida desde Valdepeñas. Diariamente enviaban a sus compañeros de la redacción una crónica del viaje en la que reflejaban las impresiones de los lugares por donde pasaban y muchas de las cuales eran ilustradas con fotografías de Paco Prieto. La ruta publicada por entregas en La Región terminó convirtiéndose en un libro editado por la propia redacción en 1923.

La tercera de las hijas de Román y Consuelo fue Carmen Prieto Seba, verdadera discípula en el arte de la fotografía de su padre. Nació en 1898 y desde pequeña mostró interés en los trabajos del estudio familiar de la calle de la Cárcel Vieja, 2, donde se formó junto a su hermano Paco. En 1920 casó en Valdepeñas con Eulogio Rodríguez Saborido. A partir de esta fecha el matrimonio aparece con estudio abierto en la calle Ancha, 24, de Valdepeñas con la firma “E. Rodríguez”, aun cuando, y como se sabe, la operadora y maestra de laboratorio era Carmen Prieto. Este hecho nos demuestra la posición muchas veces relegada de la mujer, frente al hombre, en el ámbito de la actividad fotográfica. Desde la ciudad del vino se trasladaron a Albacete donde regentaron un salón de fotografías en la calle Mayor, 53. En 1937 el matrimonio aparece instalado en Madrid según las fichas de filiación de la Delegación de Propaganda y Prensa de la Junta de Defensa de Madrid. Carmen Prieto acabó sus días como fotógrafa, junto a sus hijas, Ángela y Consuelo Rodríguez Prieto, con estudio abierto en el barrio de Puente de Vallecas de Madrid, según los datos familiares.

Fueron, por tanto, y conviene aclararlo, dos sagas diferentes de fotógrafos las que trabajaron después de la muerte de Román Prieto. Una, la valdepeñera, podríamos decir, que continuó en el estudio del paseo de la Estación, 68, con la viuda de Prieto al frente, su tercera esposa según he podido averiguar. Otra, la madrileña, con Paco, Carmen y su marido Eulogio, a partir de 1936 aproximadamente. Y ambas ramas nacidas de un mismo tronco, el de Román Prieto y Cámara: el retratista de varias generaciones de valdepeñeros, el fotógrafo de la vida social y cultural de esta ciudad durante la Restauración y el más afamado –y recordado- de cuantos fotógrafos ha alumbrado Valdepeñas. Su tumba, en el cementerio municipal de Valdepeñas, carecía de nombre; hecho incomprensible para quien puso rostro a miles de valdepeñeros. Por fin, el 13 de marzo de 2000, el Ayuntamiento de Valdepeñas, coincidiendo con el setenta aniversario de su muerte, colocó una placa homenaje señalando el lugar donde descansan sus restos mortales.

Bibliografía

  • BARREDA, José María, Isidro SÁNCHEZ y Luis Carlos RAMÍREZ, Valdepeñas y su prensa (1885-2019), Valdepeñas, Ayuntamiento de Valdepeñas y Diputación de Ciudad Real, 2019.
  • CERCEDA, Francisco José, “La firma Prieto en Valdepeñas”, en Irma F. Álvarez y Ángel Luis López (ed.), Fotografía e historia. III Encuentro en Castilla-La Mancha, Ciudad Real, Centro de Estudios de Castilla-La Mancha, 2009, pp. 193-204.
  • CERCEDA, Francisco José y Silvia GARCÍA, “La imagen de Valdepeñas a través de las postales”, en 4º Ciclo de conferencias Valdepeñas y su Historia, Valdepeñas, Ayuntamiento de Valdepeñas, 2009, pp. 149-199.
  • CHAPARRO, Carlos, La memoria en plata. Una historia social de la fotografía en el Campo de Montiel, Ciudad Real, Biblioteca de Autores Manchegos, 2004.
  • CHAPARRO, Carlos, “Los pioneros del retrato en Valdepeñas, Román Prieto y los hermanos Ventero”, Jaraíz (29-8- 2014).
  • CHAPARRO, Carlos, “Los orígenes del cinematógrafo en Valdepeñas”, Jaraíz (1-9-2017).
  • FERNÁNDEZ, Francisco, “Román Prieto: imágenes para una historia (1872-1939)”, Canfali, (23-12-1987).
  • LÓPEZ, Publio, Crónica de la luz. Fotografía en Castilla-La Mancha (1855-1936), Madrid, ediciones El Viso, 1984.
  • LÓPEZ, Publio, La huella de la mirada. Fotografía y sociedad en Castilla-La Mancha (1839-1936), Barcelona, Lunwerg, 2005.
  • SÁNCHEZ, Isidro, “Publicaciones periódicas de Valdepeñas”, en 4º Ciclo de conferencias Valdepeñas y su Historia, Valdepeñas, Ayuntamiento de Valdepeñas, 2009, pp.13-98.
  • VASCO, Eusebio, Treinta mil cantares populares, tomo I, Valdepeñas, Imprenta de Mendoza, 1929.
  • VASCO, Eusebio, Cien escritores valdepeñeros, Valdepeñas, Imprenta de Mendoza, 1932.
  • VASCO, Eusebio, Mil efemérides valdepeñeras, Valdepeñas, Imprenta de Mendoza, 1934.

La Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla-La Mancha se enorgullece de presentar el Diccionario Biográfico de CLM, una iniciativa destinada a honrar y difundir la vida y obra de figuras destacadas de nuestra región en diversos ámbitos.

Nuestra misión es preservar el legado cultural, científico y humanístico de Castilla-La Mancha, proporcionando un recurso accesible y riguroso para investigadores, estudiantes y cualquier persona interesada en nuestra rica historia. A través de este esfuerzo colaborativo, buscamos fomentar el conocimiento, la inspiración y el orgullo en las contribuciones de nuestra comunidad a la sociedad global.

Buscador de biografías

Puedes realizar búsquedas por uno o varios campos.

Fecha de nacimiento
Fecha de nacimiento
Fecha de fallecimiento
Fecha de fallecimiento
Sexo