El gobernador sin manos
Jerónimo Arenas y Fernández-Ascano nació en Villatobas (Toledo) el 30 de septiembre de 1850, en la calle Culebrina. Era hijo de Valentín Arenas Sánchez de Pavía y de Leona Fernández-Ascano Fernández-Carrión. Aunque la partida de bautismo señala que el padre era jornalero, –con toda probabilidad empleado en las tareas agrícolas de algún hacendado propietario–, nos consta que en 1864 se le expide real cédula de oficio de Procurador en Madrid y a la vez se le adjudica un teniente o suplente, para el ejercicio de dicho oficio.
Sus padres trabajaban como sirvientes en casa de la familia Serrano-Gonzalo de las casas importantes propietarios de la época. Los vecinos de Villatobas contaban que, Jerónimo siendo aún muy pequeño, tuvo la fatalidad de que mientras dormía en la cuna y su madre trabajaba en las tareas de la casa de sus señores, un cerdo que estaba fuera de su pocilga, se acercó mordiéndole ferozmente ambas manos y produciéndole la irremediable amputación de las mismas. No sabemos cómo sería la gravedad de las lesiones y cómo fue el restablecimiento, pues los riesgos de infecciones y complicaciones médicas no serían pocas. Aun así, logró salvar la vida.
Años después, a pesar de esta situación, y protegido por los propietarios de la casa donde se produjo el accidente, tuvo la oportunidad de estudiar. Logró licenciarse en Derecho Civil y Canónico en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid, entre 1869 y 1876. Al parecer lograba escribir gracias a unas rudimentarias prótesis metálicas que le adaptaron y que usaba para manejarse en otros menesteres.
Contrajo matrimonio con doña Emilia Lobo Jiménez, pero no tuvieron descendencia, ella era originaria de la ciudad de Ronda (Málaga) y estaba emparentada con una hacendada familia establecida en Villatobas. Su hermana Elena estaba casada con don Antonio Tamayo Cantón, procedente también de Málaga, siendo uno de los propietarios más importantes de Villatobas de principios del siglo XX.
No conservamos suficiente documentación para explicar cómo llegó a ser gobernador civil de Cuenca. Lo que sí podemos asegurar que lo fue en dos periodos distintos.
En 1884 presenta su candidatura por el Partido Liberal, junto a otro villatobano, Federico Serrano Fernández-Negrete, siendo elegidos diputados provinciales de la Diputación de Toledo. Este último fue presidente de la Diputación de Toledo y posteriormente gobernador civil de Ciudad Real.
Sospechamos que ambos tuvieron buenas relaciones de amistad por cuestiones ideológicas con el abogado y político liberal nacido en Lillo Venancio González Fernández, (1831-1897). Éste fue diputado nacional en varias ocasiones, por los distritos de Ocaña y de Lillo, siendo ministro de la Gobernación y después de Hacienda durante los gobiernos de Sagasta.
El 28 de junio de 1886, con 36 años, se hace público el nombramiento de don Jerónimo como gobernador civil de Cuenca, en tiempos de la Regencia de María Cristina, por la minoría de edad de Alfonso XIII, siendo presidente del Consejo de ministros el liberal Práxedes Mateo Sagasta.
El 21 de febrero 1889, se le nombra jefe de la Administración civil de 4ª clase, en comisión, con destino en la dirección general de Correos, cargo en el que estará en excedencia hasta que se dé de baja a finales de 1890.
El 29 de marzo de 1893 (cfr. Gaceta de 4 y 5 de abril) cesa como gobernador y pasa a otro destino como jefe de la Administración Civil de 3ª clase, siendo oficial de la Dirección general de la Administración, en el Ministerio de la Gobernación. Siendo ministro de la Gobernación el lillero Venancio González. (cfr. Gaceta de 20 de agosto)
El 12 de octubre de 1897, es nombrado nuevamente gobernador civil de Cuenca, por el gobierno liberal del ministro Sagasta. La escasa información que hemos podido recopilar por ahora, nos permite deducir cómo fue en parte su actividad de gobernador.
En 1888, se interesó por las excavaciones arqueológicas del actual yacimiento de Segóbriga, también conocido como Cabeza del Griego. Dispuso que todos los restos que estaban apareciendo fuesen depositados para su estudio y conservación en el Monasterio de Uclés. Iniciativa por la que fue felicitado desde la Real Academia de la Historia de Madrid, según se desprende de las alusiones publicadas en el Boletín de la misma. (Cfr. Boletín, Tomo 15, pág. 107ss)
Como promotor de causas benéficas, sobresale el encendido discurso que pronunció en diciembre de 1887, comprometiéndose socialmente con la ciudad de Cuenca, que fue llevado a la imprenta y del que se distribuyeron innumerables ejemplares. En él expone las razones por las que se debería construir un asilo-economato para personas desfavorecidas en la ciudad del Júcar. Institución que logró levantar e inaugurar en enero del año siguiente.
Asimismo, cabe destacar su interés y preocupación por la educación primaria de los pueblos y el sostenimiento de los maestros, pues algunos ayuntamientos tardaban en pagar sus obligaciones anuales con la enseñanza primaria.
Por ello, hubo de advertir, a través de una circular publicada en el Boletín Provincial, con fecha del 17 de octubre de 1898, que no se concedería licencia para corridas de toros, ni para otros espectáculos o fiestas a los ayuntamientos que no se hallasen al corriente en el pago de sus obligaciones de primera enseñanza. No dudamos que tal advertencia y amenaza convenció irremediablemente a los más morosos consistorios.
No hay que olvidar que entonces el gobernador civil era la mayor autoridad dentro de la provincia, con plenos poderes emanados del poder central a quien representaba.
En junio de 1899 cesó definitivamente como gobernador, coincidiendo con el cambio de partido en el gobierno de la nación; ignoramos si posteriormente desempeñó algún otro cargo público, pues en abril de 1904, al anunciar la prensa el fallecimiento de su madre, ya se le cita únicamente como exgobernador.
En Villatobas gozaba de prestigiosa autoridad y relevancia social. Ejerció de Juez municipal, al menos desde 1904 hasta la fecha de su muerte, así consta en los Anuarios de comercio, industria y administración de España de 1904 y 1905.
Don Jerónimo Arenas falleció el domingo 5 de octubre de 1919, a las 23,00 hrs. en su domicilio de la calle de la Encomienda, con 69 años. Fue enterrado al día siguiente en el cementerio de Villatobas, donde aún se conserva su sepultura, con una artística lápida funeraria de piedra negra, correspondiente al nicho número 402, dedicada por su esposa Emilia.
Hace años se escuchaba por Villatobas, sus alrededores y posiblemente por algunas zonas de Castilla esta coplilla anónima con cierto aire sarcástico:
En el cielo manda Dios.
En la tierra, los gitanos.
Y en la provincia de Cuenca,
un gobernador sin manos.
Fuentes Consultadas
- Registro Civil de Villatobas
- Archivo Parroquial de Villatobas
- Gaceta de Madrid
- López Pereira, J. A., “Don Jerónimo Arenas, el Gobernador sin manos”, Programa de fiestas editado por el Ayuntamiento de Villatobas, 2023.

