Estudió el bachillerato en Campo de Criptana y Humanidades en el Seminario de Ciudad Real. En la UNED de Valdepeñas realizó también estudios de Magisterio y Derecho. Fue alcalde de Campo de Criptana de 1955 a 1971, y miembro de la Corporación Provincial de la Diputación Provincial de Ciudad Real.
Desarrolló una gran labor cultural a lo largo de su vida, siendo conocido como “el alcalde poeta”. Consejero de número del Instituto de Estudios Manchegos. Fundador del Grupo Literario Guadiana, de la Revista Clavileño, Hito, y de los cuadernos literarios Así es. Creador de la Colección de Autores Manchegos de la Diputación Provincial. Miembro de la Asociación Nacional de Periodistas y Escritores de Turismo. Ha dirigido la revista Manxa entre 1994 y 1999. Ha publicado gran número de artículos en los diarios Lanza y La Tribuna de Ciudad Real, ABC, Pueblo, Arriba, así como en varias revistas políticas y literarias, celebrando numerosas conferencias y charlas.
Demostrando en su narrativa poética, un profundo conocimiento del paisaje y paisanaje de los hombres y lugares de La Mancha. Fue un hombre soñador, visionario y no exento de contradicciones y convicciones que no pasaron desapercibidas, como un Alonso Quijano, hasta el final de sus días.
Como escritor y poeta tiene publicados los siguientes libros:
- Molinos y Girasoles en la Mancha,
- Sol y Niebla en el Tejado,
- Cuentos de mi Infancia,
- Cuentos para Sonreír,
- Oda al Almirante,
- Discurso de ingreso en el Instituto de Estudios Manchegos,
- “España”, lo que me importa,
- La Mancha en el ojo de la paloma,
- Narraciones por La Mancha,
- Torerías, para un libro de F. Martínez Casado,
- Santa María,
- Con el Guadalquivir en la Mano,
- La Mancha de Azorín.
En su etapa como alcalde en Campo de Criptana, desarrolló una brillante labor implicado en la recuperación de los molinos de viento, iniciativa que venía del pintor valdepeñero Gregorio Prieto a principio de los años cincuenta. Según lo describió en su libro: Molinos, donde ensalza la figura de este alcalde-poeta: “que ha sabido aprovechar un delicioso pueblo para darle altura de maravilla. Campo de Criptana es el pueblo más bonito de La Mancha”.
Asumió también el proyecto con el escritor y diplomático chileno Carlos Sander, de haber “hispanoamericanizado” los molinos de viento, al que González Lara, se entregó de una manera fervorosa, implicando a las embajadas hispanas en la construcción de nuevos molinos, en los mismos lugares donde existieron los antiguos. Aquellos que vio Cervantes al escribir su universal novela, para transformarlos en museos, impulsando las relaciones culturales con estos países. Actividad que quedó paralizada con el final de su etapa como alcalde.
De esta manera unió la cultura y la literatura cervantina con el turismo. Recuperó el barrio del Albaicín, en el entorno de los molinos, dotándolo de una belleza y esplendor desconocido. Sentando las bases de lo que hoy podemos gozar y presumir como un emblemático proyecto turístico, devolviendo a los molinos de Criptana, su universalidad. Algo que aún hoy, queda por reconocérsele. Testimonio de aquella época, fueron las magníficas fotografías del legado que nos dejó Isidro de las Heras, (Fototeca Municipal, 1955/1965), en sus miles de negativos que se conservan en ella.

