Pintora y escultora cuya formación se inició como alumna particular del pintor Matías Moreno. Su figura y obra artística no pasó desapercibida: la evidente calidad de su pintura queda reflejada en la obra del escritor y periodista Manuel Ossorio y Bernard, quien incluye a Paula Alonso Herreros en su Galería biográfica de artistas españoles del siglo XIX.
Se sabe muy poco de su vida. Nació en Toledo hacia 1860, hija de Pedro Alonso y María Paz Herreros, tuvo dos hermanos: Isabel, casada con Bernabé González Velasco y Francisco casado con Dolores Fernández Garrido. Era sobrina de Manuel María Herreros, gobernador civil de Toledo entre los años 1852-1853 y de Ciudad Real en 1854; diputado en Cortes hasta la revolución de 1868 y rico hacendado de la provincia, dueño del cigarral del Ángel Custodio, que muchos años después heredó Paula.
Al pertenecer a una familia toledana acomodada, Paula pudo iniciar sus estudios artísticos con el mejor profesor de Dibujo y Pintura que había en ese momento en Toledo: Matías Moreno González (1840-1906), por aquel entonces catedrático del Instituto de Segunda Enseñanza, aunque ella lo hizo como alumna particular.
Se conserva una fotografía que Paula Alonso dedicó a Moreno con la siguiente dedicatoria: “Un recuerdo a mi querido profesor D. Matías Moreno. Su agradecida discípula, Paula. 6 de febrero 1875”, prueba de la admiración y cariño que sentía por su maestro, persona que influyó de manera transcendental su vida, pues fue capaz de hacer crecer en ella su vocación artística e incluso, que se decidiera a materializarla abriendo un estudio de pintura en Madrid, pues Moreno defendió siempre el derecho de la mujer a la educación y su incorporación al mundo del Arte en igualdad de condiciones, como afirmó en su discurso de inauguración de la Escuela Superior de Artes e Industrias en 1902. Pero no fue un caso aislado, sino que la creación de una clase especial de Dibujo para alumnos sin posibilidades económicas y obreros, posibilitó a un buen número de toledanos, entre ellos muchas mujeres, una sólida formación artística ampliada a varias técnicas, además del dibujo.
Años después, Paula obtuvo una beca de la Diputación de Toledo. Dentro de las obligaciones de los pensionados estaba la de mandar un cuadro, por lo que quizá date de aquellos años el lienzo que se conserva en la Diputación titulado Juana la Loca frente al féretro de Felipe el Hermoso, copia del que presentó Francisco Pradilla a la Exposición Nacional de Bellas Artes en 1878 que ganó la Medalla de Honor, y también a la Universal de París.
Con este impulso, suponemos que decidió dedicarse al mundo del Arte de manera profesional, pues en 1878 consta que residía en Madrid, y tenía su taller en la calle Santa Isabel, número 3. Participó en la Exposición General de Bellas Artes de 1878, apareciendo citada en el Catálogo como “Doña Paula Alonso y Herrero, natural de Toledo, discípula de D. Matías Moreno”, presentando dos retratos al lápiz (60 x 45 cm), tres cabezas de estudio (47 x 50; [2], 68 x 54 cm) y el Retrato del Sr. D. A. L. A. (57 x 47 cm).
Ese mismo año, y respondiendo a la petición realizada por Manuel María Santa Ana, propietario del periódico La Correspondencia de España, dirigida a todos los artistas e industriales del país, para que enviaran obras artísticas como regalo de bodas a la reina María de las Mercedes por su enlace con Alfonso XII, Paula envió un óleo como obsequio a la reina, en el que copiaba una obra de El Greco: San Francisco de Asís y el hermano León meditando sobre la muerte (65 x 53 cm), que actualmente se conserva en el Palacio Real de Madrid. La obra lleva una dedicatoria además de su firma.
Desarrolló una excelente y meticulosa labor como copista, presentando obras que le habían otorgado un puesto distinguido entre los artistas toledanos, como discípula aventajada del inolvidable maestro D. Matías Moreno. En el artículo aparecido en El Eco toledano del 5 de mayo de 1920 se elogia su labor afirmando que Paula Alonso “merece llamarse artista, pero artista de verdad, de profesión, pues ha pasado de la categoría de aficionada, y demuestra en sus cuadros una soltura y una seguridad que a primera vista indican una mano maestra”. En este momento nuestra pintora va a irrumpir en el panorama artístico, considerándose su labor no como un capricho o una rareza, sino con un puesto por derecho propio.
Sabemos que donó algunas de sus copias a museos, como el retrato de Pedro Girón que entregó al Museo de Infantería en 1920. El Archivo del Museo del Ejército conserva una carta-borrador del coronel director del Museo [AH 32-35] en la que agradece a la donante y también autora “Sra. Doña Paula A. Herreros de Vidal” su ofrecimiento.
Contrajo matrimonio con el arquitecto Pedro Vidal Rodríguez-Barba abandonando prácticamente la pintura. Al ser nombrado en 1888 arquitecto municipal de Cáceres, el matrimonio deja Toledo. El año siguiente Paula donó al Museo Provincial de esta ciudad un pequeño cuadro titulado Subida de las Piñuelas, a causa de su amistad con Sagrario Muro, esposa del historiador Publio Hurtado, uno de los personajes que más había impulsado la creación del Museo.
En 1890 Pedro Vidal es nombrado arquitecto municipal de Salamanca, por lo que el matrimonio trasladará allí su domicilio. En 1904 regresan a Toledo, integrándose nuevamente a la vida social y cultural de ciudad. A partir de ese momento, su nombre aparece en 1916 como uno de los participantes en la Exposición Artística con rifa de obras en el Hotel Ritz en Madrid, promovida por la recién creada Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo para recaudar fondos con destino a la restauración de la iglesia de San Sebastián.
En abril de 1920 la Academia inaugura en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento la Exposición de Bellas Artes con cerca de doscientas obras. Paula Alonso presentó varias pinturas y una escultura; para entonces añadía ya a su firma “de Vidal”. En la sección de Arte del periódico El Castellano de 29 de abril de 1920 se define en su labor como notabilísima en el retrato, de “pincel austero y verídico”.
En agosto de ese mismo año fue la encargada de la organización e instalación de obras, junto a Lucrecia Piqueras, esposa del pintor, profesor y académico Buenaventura Sánchez Comendador, para la Exposición de Labores Toledanas. Ese curso de 1920-1921, Lucrecia Piqueras impartía el taller de bordados y encajes en la Escuela de Artes, donde se mantuvo hasta el curso 1924-1925.
Este concurso celebrado durante la feria se instaló en la Sala Capitular alta del Ayuntamiento. Allí se exponían obras inspiradas en motivos o asuntos de carácter artístico toledano o monumentos de la ciudad, según la propuesta de la Comisión Provincial de Monumentos: cuadros, ornamentaciones, telas pintadas, bordados, encajes, etc. Paula Alonso expuso un total de nueve obras, que comprendían retratos, estudios en acuarela, naturalezas muertas y un paisaje.
A través de una nota aparecida en el periódico El Castellano, sabemos que Paula Alonso murió el 6 de febrero de 1932.
Referencia:
- Rosalina Aguado Gómez: “Paula Alonso Herreros”, en Francisco García Martín y Laura García García-Tapetado (coords.), Mujeres en la historia de Toledo, Toledo, Biblioteca Añil Feminista, 2024.