Santiago Mateo Sahuquillo nació en Cuenca en 1944. Aunque abandonó pronto los estudios, destacó desde joven por su instinto emprendedor, emigró a Francia a los 18 años para buscar oportunidades laborales y a su vuelta a su ciudad natal en el año 1968, con apenas 24 años, impulsó varios locales de ocio nocturno. Fue precisamente en ellos donde tuvo su primer contacto con el periodismo a través de los profesionales que trabajaban en Diario de Cuenca, que solían frecuentar sus establecimientos.
En 1984 este periódico perteneciente al grupo de Medios de Comunicación Social del Estado (prensa del Movimiento) echa el cierre, dejando un vacío de prensa diaria en la provincia, circunstancia en el que Mateo vio una gran oportunidad. Apenas unos meses después del final de Diario de Cuenca, el empresario dio forma al que sería el primer diario conquense en tiempos democráticos, El Día de Cuenca, que tomaba su nombre de una cabecera que existió en la ciudad antes de la Guerra Civil. El promotor era consciente de su origen ajeno al mundo del periodismo y así lo expresaba desde el primer editorial de su número 0: “Pensaréis que un hombre como yo, teniendo otros negocios humildes y dispares con los medios de información, quizá no sea el más idóneo para crear un periódico; tal vez haya otros más capacitados pero no más ilusionados” (Número cero de El Día de Cuenca, editorial de Santiago Mateo, pág. 3, 3-7-1984). En el proyecto y a lo largo de toda su vida empresarial lo acompañó su mujer, Ana María Anula, responsable de la parte administrativa de la empresa.
Sacar adelante un nuevo diario íntegro, sin material de archivo y con apenas unos pocos periodistas supuso toda una quimera. Él mismo recordaba años después en una entrevista personal que la información de agencias era muy cara y, puesto que el principal valor del diario era la información local, El Día de Cuenca “no tenía nada de nacional, sólo la Balompédica, no salía ni el Real Madrid”. Además, aunque en sus comienzos se imprimió en talleres de Madrid y Castellón, Mateo apostó pronto por tener la autonomía de una rotativa propia, que inauguró en 1987, y su propio sistema de distribución, lo que favorecía llegar a lugares abruptos de la provincia como la Serranía cuando el reparto de otros periódicos no llegaba. Esta cabecera fue el germen de lo que será el mayor grupo de empresas de comunicación de la Región.
Controlado desde entonces el proceso de producción y distribución al completo, ese mismo año el editor se plantea la posibilidad de expandir el modelo y lanza su segunda cabecera en Castilla-La Mancha: El Día de Toledo. En paralelo y aprovechando sus contactos con las Casas de Castilla-La Mancha en otras ciudades, puso en marcha otro proyecto, el semanario El Día Semanal, dirigido a conquenses emigrados que compendiaba las principales noticias de la semana en la provincia. Dos años después estrenará El Día de La Mancha, diario dirigido a las poblaciones de Cuenca, Ciudad Real y Toledo agrupadas en el área de La Mancha, germen de lo que luego será El Día de Ciudad Real.
Su visión innovadora e inquieta le llevó a ampliar la oferta informativa conquense al ámbito audiovisual. La ausencia de marco regulador entonces y la experiencia previa de la plantilla de periodistas con el diario facilitaron la creación de la cadena Tele Cuenca, que comenzó sus emisiones en abril de 1994 bajo la dirección de su hija mayor, la periodista Patricia Mateo. Ese mismo año se concreta otro de los proyectos del grupo, el primer semanario de información económica de Castilla-La Mancha, Economía y Empresas.
Aunque ya se podía considerar por definición un grupo multimedia, su gran expansión llegó a comienzos de 2000, con la entrada de nuevos empresarios al accionariado y el lanzamiento de cabeceras en las provincias que faltaban, El Día de Guadalajara (2003) y El Día de Albacete (2006). La televisión Tele Cuenca amplió también el rango de cobertura a toda Castilla-La Mancha, cambiando su identidad local por la de un canal dedicado por completo a la información, Canal de Noticias Continuo. En esta época Santiago Mateo entra a formar parte de la junta directiva de la Asociación de la Empresa Familiar de Castilla-La Mancha. Es el momento de mayor actividad, en el que el grupo llegó a tener alrededor de 270 personas empleadas. En sus medios se forjó buena parte de los periodistas que aún ejercen en la Región, muchos de ellos venidos de otras comunidades, que dieron sus primeros pasos profesionales en las cabeceras o en la televisión del grupo.
Posiblemente una de las claves del éxito de su modelo periodístico fue que los diarios no eran meras ediciones de un mismo periódico sino cinco cabeceras con su propia autonomía e identidad, que dedicaban el grueso de sus páginas a información local y provincial, pero optimizaban costes al compartir contenido editorial, información regional y nacional. Así fue hasta que a partir de 2011 comenzaron a experimentarse las sacudidas de la crisis económica e inmobiliaria y la consiguiente bajada de los ingresos publicitarios. En marzo de 2012, tras unos duros recortes, los cinco periódicos se agrupan en uno solo, El Día de Castilla-La Mancha, un producto que había perdido parte de su atractivo –la información local y provincial– y que no pudo sobrevivir a un contexto económicamente desfavorable y el que el sector periodístico empezaba a volcarse en la difusión de contenido digital. Un año después, el Grupo se extingue definitivamente, si bien conserva hasta nuestros días la cabecera digital https://eldiadigital.es/.
El 2 de marzo de 2025 el empresario conquense falleció a los 80 años de edad, tras mantenerse en activo y conectado a la actualidad en redes sociales hasta sus últimos días. Si en el periodismo anglosajón se puede distinguir entre la figura del publisher, como el propietario y responsable del proceso de producción, distribución y comercialización, y la del editor, como el director de contenido y quien marca los principios editoriales, Santiago Mateo Sahuquillo encarnó la combinación de ambas facetas, manteniendo una visión muy personal sobre toda la actividad económica y periodística del grupo El Día y convirtiéndose en una figura muy presente en la vida pública de la ciudad de Cuenca y de la región.