Messager, Suzanne Henriette Marie-Luise

Galería

Suzanne Henriette Marie-Luise Messager
Melun (Francia) .
1923 -
Aytré (Francia).
2011.
Artista, artesana.

Una pareja francesa que dejó huellas en Toledo: Suzanne y Raymond Grange

Cuando llegué por primera vez a Toledo en enero de 1990, ya habían vuelto a Francia para siempre. Aunque no les conocí personalmente, su obra en el I. E. S. Universidad Laboral de Toledo me impactó de tal manera que empecé a indagar en la historia de esta cerámica única y publiqué varios artículos sobre ella en mis libros. Mucho más tarde tuve la gran suerte de conocer a Mathilde, su única hija, y a Siscu, su compañero, que muy amablemente me proporcionaron la mayor parte de la información que expongo en esta biografía. Ambos están de acuerdo con mi idea de hablar del matrimonio Grange conjuntamente, dado que la vida de Suzanne no se entendería sin la de Raymond y viceversa.

Cuenta Mathilde que antes del primer viaje de la familia a España en septiembre de 1960, su padre, que entonces tenía una tienda de antigüedades (imagen 2) en un antiguo mesón de postas del siglo XVII situado en la N 1, en el municipio de Baignes-Sainte Radegonde, había empezado a comprar muebles a anticuarios de Barcelona y Vitoria. Este primer viaje les llevó de Barcelona a Tarragona y, vía Zaragoza, a Segovia y Toledo.

Allí, Suzanne se topó con Bernardo Álvarez en plena calle Hombre de Palo, reconociendo a quien, un año antes, les había vendido en Francia unos manteles de Lagartera y cerámica de Mauricio Sanguino. Las piezas de cerámica les fascinaron sobre todo por el estilo picassiano de sus motivos. En retrospectiva, todo esto parece un catalizador mágico para que, tarde o temprano, se sintieran indudablemente atraídos por la ciudad del Tajo.

Dado los vínculos de la familia Álvarez con Asturias, Raymond se desplazaba desde Francia para comprar muebles antiguos en la zona. Suzanne y Raymond se trasladaron definitivamente a Toledo en el año 1964, estableciéndose en la calle del Ángel, 12. Posteriormente, Raymond abrió un taller de muebles (imagen 3) en el Paseo de la Basílica que cerró en 1969. Mientras tanto, hacia 1966 Suzanne, con su fuerte inclinación artística desde joven, empezó a dedicarse a la cerámica, comprando una mufla en la que cocía las piezas modeladas a mano y decoradas mediante la técnica de engobe.

Suzanne y Raymond dejaron la casa de la calle del Ángel en 1969 para mudarse al fondo del callejón del Abogado, con su patio tan toledano. Ese mismo año conocieron a Pablo Sanguino, y los tres abrieron un taller de cerámica en Guadamur a principios de los setenta. Raymond y Pablo exploraron la técnica del esmaltado y Suzanne decoraba las piezas. Me cuenta Pablo Sanguino que como el horno de leña les causaba un problema tras otro, no había más remedio que cocer en el suyo de Toledo. Por eso dejaron el taller de Guadamur poco después, y en vez de seguir con la cerámica, Suzanne y Raymond volvieron a dibujar y pintar (imágenes 4 y 5).

José Manuel Gutiérrez Bravo, entonces director de la Universidad Laboral, ofreció a Raymond la posibilidad de dar unos cursos sobre “arte primitivo”. Descubrieron la mufla del Centro y se les autorizó a usarla para reemprender sus trabajos de cerámica.

En 1976, el director les propuso realizar un mural para la cafetería del Centro. Sobre este mural escribió José Manuel Gutiérrez Bravo, en la presentación del libro editado para conmemorar el 25 aniversario de la Laboral:

“La dirección y el personal […], nos afanábamos en dotar a cada espacio con la decoración estética y educativa más conveniente, pero nos quedaba un local importante, muy frecuentado y muy difícil de decorar: el bar…”. Y prosigue: “[…] conocí yo por las mismas fechas, a través de Pablo Sanguino, a dos grandes artistas, Suzanne y Raymond Grange, que estaban entregando entonces a Toledo lo mejor de sus vidas y de su arte, del que yo quedé, […], muy impresionado…”

(Grange, S., El Mural de El Anillo, 1966, p. 5).

El encargo de un mural de azulejos (imágenes 6 a 11) para la cafetería se realizó en tres fases: primero la parte izquierda, a continuación la barra y, por último, el panel del fondo y el de la derecha. Adicionalmente también decoraron la entrada de la capilla (imagen 12) y una pared exterior (imagen 13). El Centro les proporcionó un aula (imágenes 14 y 15) donde Suzanne diseñaba y pintaba y Raymond aplicaba los esmaltes después de mezclar los óxidos correspondientes. El mural fue obra de ambos y no hubiera podido existir sin la relación simbiótica entre la pareja.

Hablando del Mural del Anillo en el blog «Hombre de Palo», Jesús Fuentes Lázaro resaltó:

“Han sido tres años de trabajo y un proceso de creación, aprendizaje y adaptación casi siempre agotador. Tres años de dudas y tanteos: es la primera vez que acometen una obra tan inmensa y tan compleja. Han librado un combate sin tregua contra el fuego, los colores sometidos a ese mismo fuego, hasta cinco cocciones algunos, los temas a contar, los personajes que pueblan y palpitan en el mural, su organización en el espacio, el equilibrio entre unas figuras y otras, la armonización del colorido de los personajes cuando se juntan entre ellos” (ll. I.2-7).

En total son 3.063 azulejos que cubren unos 150 metros cuadrados. Desde un Toledo fantástico en la pared izquierda, rodeado por el metafórico anillo, o sea el río Tajo, el duende Ali Bari nos guía al escenario de una fiesta en el mítico Castillo de los Aires en la pared detrás de la barra, cuyo mostrador está decorado con seres vivos del Tajo. A partir de un rincón que forma dicha pared, la fiesta se acaba (imagen 8) y la diosa Malvina cambia de escenario, donde entre otros personajes aparece la Muerte rodeada de mariposas; en adelante, una dama saluda a las auroras, cae la noche, y a los pies de dicha dama se duerme Melula, la Diosa de la Tierra.

En comparación, la decoración cerámica de la entrada a la capilla del Centro es bastante sencilla (imagen 12): hay símbolos cristianos muy estilizados, como el crismón, en combinación con el alfa y el omega, la cruz, la paloma, la trinidad, la flor de lis, el pez, la flor del pensamiento –los cuatro últimos a cada lado de la puerta de entrada. El colorido es mucho menos luminoso y exuberante, más sobrio, como conviene a estos motivos. Sin embargo, en un panel exterior, realizado después de terminar el mural de la cafetería, lo fantástico reaparece de manera esplendorosa. Se trata de Repanse de Joie (La que dispensa alegría), un personaje legendario de la literatura medieval europea, especialmente conocido por su papel en la leyenda del Santo Grial.

A todos los que busquen una explicación profunda les remito al artículo “El Mural del Grial”, que publicó Jesús Fuentes en el blog Hombre de Palo. Basta con citarlo diciendo que este mural «contiene las enseñanzas de la materia de Bretaña, del ciclo artúrico, de las narraciones de Chrétien de Troyes, del alemán Wolfram von Eschenbach. Será un mural sencillo de contemplar, pero complejo de interpretar»(ll. I.40-42).

Respecto a la cerámica en el I. E. S. Universidad Laboral, declarada Elemento de Interés Patrimonial en 2018 gracias al esfuerzo de Ángel Felpeto, consejero de Educación y Cultura de la Junta de Castilla-La Mancha, Mathilde le comentó a Elisabeth Bustos, de ABC-Toledo, que “no se consideraban modernos, ni vanguardistas, quizá sí diferentes”.

Además de ser única y totalmente original su cerámica es sobradamente toledana.

La segunda mitad de los años setenta vio nacer otro proyecto espectacular, que tenía relación con su afición por la literatura medieval y que finalmente resultó en la edición de la novela francesa del s. XII sobre la muerte del rey Arturo por parte de Jacobo Martínez de Irujo. La traducción del francés antiguo al castellano fue obra de Suzanne y Jacobo, y la edición está ilustrada con 56 dibujos de Suzanne (ver imágenes  18 y 19).

Lo contó Elena Pita en un artículo de la revista del diario Expansión: “Al regresar [Jacobo Siruela de Londres con 21 años y medio] conoció en Toledo a Suzanne y Raymond Grange, que le iniciaron en la literatura medieval…”. Aquel joven aristócrata se hizo vecino de la pareja francesa que vivía en la casa de la Peraleda, propiedad de María Teresa de Bustos y Figueroa, de la que eran amigos. Suzanne y Raymond vivían en la planta baja y Jacobo en la de arriba. Allí se preparó, en un empeño conjunto, aquella edición fabulosa de 500 ejemplares numerados, que fue premiada por el Ministerio de Cultura como el libro mejor editado de 1980. Posteriormente nacería la editorial Siruela. Raymond y Suzanne dejaron Toledo en octubre de 1985 para trasladarse a Aytré, al lado de La Rochelle.

Después de centrarme tanto en su paso por Toledo, conviene añadir unos datos más para complementar sus respectivas biografías. Suzanne Henriette Marie-Luise nació el 14 de octubre de 1923 en Melun (a 60 km de París), hija de Raymond Henri Louis Messager, nacido en Villeneuve-sur-Yonne, y de Marie- Louise Suzanne Roumier, nacida en Semur-en-Auxois (Borgoña).

Raymond Charles Grange nació en Rouen el 7 de mayo de 1919, hijo de Charles Camille Grange y de Mathilde Clémence De Nève.

La familia materna de Raymond Grange era originaria de Flandes; la paterna tenía ascendencia inglesa por parte del abuelo de Mathilde y francesa por parte de su abuela. Raymond Charles sirvió en la Infantería Colonial durante la Segunda Guerra Mundial en el norte de África, Egipto, Siria y Líbano. Conoció a Suzanne hacia finales de 1948 y se casaron en París el 4 de abril de 1949.

Suzanne había estudiado piano con Marguerite Long, una famosa pianista de la época, muy amiga de Ravel, y sin la guerra, probablemente habría sido pianista profesional.

Empezó a pintar al poco de casarse y expuso por primera vez en París en 1954 con bastante éxito. A finales de 1955 compraron una casa en Préciamont, al lado de La Ferté-Millon, y abrieron una tienda de antigüedades. En 1958 decidieron mudarse y compraron el mesón de postas del siglo XVII citado anteriormente llamado La Grolle.

Suzanne falleció en agosto de 2011 y Raymond en abril de 2017, ambos en Aytré.

Con su cerámica de temas misteriosos, de un colorido impactante y difícil de conseguir, la pareja dejó su impronta en la Universidad Laboral de Toledo, emblemático centro educativo de principios de los años setenta, que más de medio siglo después, con su profesorado comprometido y casi 2.500 alumnos, sigue bullendo de vida.

Fuentes:

De interés también pueden ser:

  • Fuentes Lázaro, Jesús, «Una casa en las afueras de Toledo», La Tribuna de Ciudad Real (4-11-2025), https://www.latribunadeciudadreal.es/. Consulta 27-7-2026.
  • Lach, Karl, El renacer de la cerámica toledana en el siglo XX, 1ᵃ edición,
  • Bad Marienberg, octubre de 2017.

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