Romero Girón, Vicente

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Vicente Romero Girón
Valdeolivas (Cuenca).
1835 -
Madrid.
1900.
Abogado y político.

Vicente Romero Girón nació el 21 de enero de 1835 en la localidad conquense de Valdeolivas, en el seno de una familia destacada de la provincia, caracterizada por un marcado talante liberal, poco habitual entre las familias de alto rango de la España decimonónica, mayoritariamente vinculadas al conservadurismo. Su educación familiar estuvo profundamente impregnada de los valores de libertad e igualdad, pues tanto sus padres como sus abuelos pertenecían a círculos ilustrados y conocían bien el legado de la Revolución francesa de 1789 y la progresiva afirmación de los derechos ciudadanos.

Su padre fue Bernardo Francisco Romero Castellanos, nacido también en Valdeolivas el 20 de agosto de 1788. Contrajo matrimonio en primeras nupcias con su prima Paula Castellanos Herrera, fallecida prematuramente, y posteriormente con Dolores de los Ángeles Joaquina Girón RuizMontoya Urrea, con quien tuvo cinco hijos: Angustias, casada con el abogado Félix Martínez Unda López; María de los Dolores, fallecida en la infancia; Vicente; Joaquín, muerto siendo niño; y Luisa, casada con Antonio Plaza. Bernardo Francisco participó como voluntario en la Guerra de la Independencia y en el movimiento constitucional de 1820, que dio lugar al Trienio Liberal, lo que lo convirtió en objetivo de persecución por parte de los defensores del absolutismo, viéndose obligado a emigrar tras la restauración absolutista de Fernando VII en 1823.

Los abuelos paternos de Vicente fueron Cipriano Romero Maestre, nacido en Valdeolivas el 19 de septiembre de 1756, y Jacoba Castellanos Heredia, natural de Cañaveras. Por línea materna, sus abuelos fueron Joaquín Gregorio Girón Suárez Figueroa y María de los Ángeles RuizMontoya Urrea, de cuyo matrimonio nacieron dieciséis hijos. La inclinación política de Romero Girón procedía especialmente de esta rama familiar, pues su tío materno José Joaquín Girón desempeñó un papel relevante en la vida política y cultural conquense: hacia 1870 reorganizó la Sociedad Económica de Amigos del País de Cuenca junto al obispo Miguel Payá y participó en la creación de la primera biblioteca popular de la ciudad.

El linaje Girón hundía sus raíces en la alta nobleza feudal de la Corona de Castilla. Desde los siglos XII y XIII, varios de sus miembros ostentaron cargos de gran relevancia –como la mayordomía real o la cancillería– y gobernaron importantes tenencias, entre ellas Carrión, Liébana, Saldaña y el Señorío de Madrid. Durante los siglos XIII y XIV, descendientes de Rodrigo Gutiérrez Girón y de su hijo Gonzalo Rodríguez Girón figuraron como madres o abuelas de reyes de Aragón, Castilla y Portugal, y de este linaje procedieron casas nobiliarias como la de TéllezGirón o la de Pacheco. Los Girón poseyeron bienes en numerosos municipios conquenses –San Clemente, Villaescusa de Haro, Belmonte y la propia Cuenca– así como en localidades como Chillarón, Villar de Olalla, Mohorte, Melgosa, Mariana, Zarzuela o Castillo de Garcimuñoz, aunque en su mayoría se trataba de propiedades de reducida extensión. Por su parte, los RuizMontoya Urrea procedían de Ledaña (Cuenca) y Mahora (Albacete).

Vicente Romero Girón reforzó su proyección política tras su matrimonio con Felipa López Pelegrín Zabala, fallecida en Madrid el 13 de marzo de 1917, con quien tuvo cuatro hijos: Vicente, Manuel, Amadeo y Regina. Felipa era hija de José Manuel López Pelegrín Martínez, natural de Molina, secretario de la subdelegación principal de policía de Madrid y alcalde mayor de Guadalajara en 1834, y de Manuela Polonia Zabala Aguado. Entre los hermanos de Felipa destacaron Santos López Pelegrín, literato, periodista y diputado en 1837 y 1840, y José Ramón López Pelegrín, jefe político en Valencia y Salamanca, corregidor en Santo Domingo de la Calzada y Lorca, y presidente de la Audiencia de Pamplona.

La formación académica de Romero Girón se inició en el Seminario y el Instituto de Cuenca, que le proporcionaron una base sólida para continuar sus estudios de Jurisprudencia y Filosofía en la Universidad Central de Madrid. El 18 de septiembre de 1850 solicitó matrícula en la Facultad de Jurisprudencia, teniendo como fiador a Juan Mendoza, quien además le facilitó alojamiento en la calle Fuencarral, nº 91. Superó el examen de instrucción primaria exigido entonces y se matriculó en el primer curso de Filosofía, abonando 80 reales. Destacó especialmente por su rendimiento académico, obteniendo el número uno y calificación de sobresaliente en la asignatura de Literatura de segundo curso. Sus estudios de Derecho Administrativo, Jurisprudencia y Filosofía y Letras resultaron decisivos tanto para el ejercicio de la abogacía como para su posterior carrera política.

Durante su etapa universitaria se afilió al Partido Democrático, entonces considerado el sector más avanzado del progresismo, y participó activamente en el pronunciamiento de 1854 (la Vicalvarada). Sus estudios se vieron interrumpidos por una enfermedad grave, que logró superar, retomando posteriormente su formación. Para completar su capacitación profesional realizó prácticas jurídicas bajo la dirección del jurisconsulto liberal Simón Santos Lerín desde 1860, siendo nombrado abogado fiscal sustituto el 18 de marzo de 1863. Paralelamente, consolidó su compromiso político en la Tertulia Progresista, donde defendió un ideario democrático renovador frente a los postulados más conservadores del progresismo tradicional.

Romero Girón colaboró activamente en el periódico La Discusión, único diario demócrata que resistió al golpe contrarrevolucionario de 1856, probablemente gracias al tono moderado de su fundador, Nicolás María Rivero. Asimismo, publicó trabajos en revistas especializadas como La Escuela del Derecho, La Revista del Notariado y El Ministerio Público, y dirigió durante varios años la Revista de los Tribunales, lo que consolidó su prestigio como jurista y le valió su ingreso como académico de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

En 1867, en la fase final del régimen moderado de Isabel II, fue detenido y encarcelado en la prisión madrileña del Saladero como preso político, en el contexto de la represión posterior a los sucesos de 1866 y previa a la Revolución de 1868. Durante su reclusión contrajo una enfermedad muy grave que puso en peligro su vida, agravada por las deficientes condiciones higiénicas de la prisión. Aunque las fuentes no identifican el diagnóstico concreto, cabe suponer que se trató de una dolencia infecciosa que pudo derivar en una afección respiratoria crónica. Este episodio no impidió, sin embargo, su posterior acceso a cargos políticos de primer orden.

Su trayectoria política se consolidó tras la Revolución Gloriosa. Fue elegido diputado por Cuenca en 1869, renovando el escaño en 1871 y 1872. En 1881 accedió al Senado por la misma provincia y, en 1886, fue nombrado senador vitalicio. Práxedes Mateo Sagasta, fundador del Partido Liberal y presidente del Consejo de Ministros, lo designó ministro de Gracia y Justicia, cargo que desempeñó entre el 9 de enero y el 13 de octubre de 1883. Posteriormente, durante un nuevo gobierno de Sagasta, fue nombrado ministro de Ultramar (18 de junio de 1898 – 4 de marzo de 1899), periodo en el que se consumó la pérdida de las últimas colonias españolas. Simultáneamente ejerció como ministro de Fomento entre el 10 de febrero y el 4 de marzo de 1899, departamento que pasaría a denominarse Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas.

Entre sus principales iniciativas legislativas destacan las reformas judiciales, los trabajos de codificación civil y penal, la promoción del derecho comparado europeo, las medidas administrativas relativas a Ultramar en 1898 y los proyectos de reorganización del ramo de Fomento. En especial, hay que aludir al Proyecto de Ley estableciendo el Tribunal del Jurado en materia criminal que se sometió a la deliberación de las Cortes el 8 de febrero de 1883.

Vicente Romero Girón falleció en Madrid el 10 de enero de 1900, a escasos once días de cumplir los sesenta y cinco años, y fue enterrado en el Cementerio de San Isidro. Las necrológicas de la época no especifican la causa exacta del fallecimiento, aunque es razonable inferir que estuvo relacionada con la enfermedad contraída durante su encarcelamiento en la década de 1860.

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